miércoles, 3 de julio de 2013

¿PORQUÉ NO RECIBIMOS SOLIDARIDAD EN AMÉRICA? (IV)


9.- Fidel Castro y Lula da Silva, fundadores y jefes de la Internacional Comunista de América Latina (Foro de Sao Paulo), se dividieron el trabajo. Al primero, ya desacreditado, le correspondió encargarse de los países con instituciones débiles, a los cuales se les debía tomar con esta estrategia simple: ganar las elecciones aprovechando que eran democracias desprevenidas por confiadas, convocar una Constituyente contando con la claudicación de las instituciones por miedo e instalarse en el poder para siempre implantando progresivamente la tiranía comunista con disfraz de democracia. De este modo la Internacional Comunista se ha apoderado de Venezuela, Bolivia y Ecuador, agregándose Nicaragua, los cuales han formado el ALBA. Esta es una asociación de tiranías, con disfraz de democracias. Son tiranías por la perpetuación en el poder de los jerarcas mediante el subterfugio de la reelección indefinida y por la concentración del poder en el jefe (totalitarismo). Todas son sostenidas por Venezuela, gobierno títere de Cuba.
Lula da Silva no podía hacer en Brasil lo mismo que hizo Chávez (convocar Constituyente para barrer la institucionalidad democrática después de ganar las elecciones) porque en aquel país hay instituciones sólidas apuntaladas por poderes fácticos poderosos: partidos de masas en la oposición, empresariado muy rico cuyos negocios no dependen de la renta petrolera, medios de comunicación críticos, sindicatos independientes y un ejército profesional. Adaptándose a esta realidad Lula puso en práctica una política propia de la socialdemocracia, asumiendo el liderazgo de los países con institucionalidad igualmente sólida. Así la Internacional Comunista tomó el poder, pero respetando la institucionalidad democrática, en Uruguay (Frente Amplio), en Argentina (kirchnerismo), Chile (Bachelet) y finalmente Perú (Humala). Estos países se encuentran en una etapa intermedia de debilitamiento de las instituciones, esperando el momento oportuno para dar el zarpazo siguiendo la estrategia aplicada exitosamente en Venezuela y copiada por Ecuador y Bolivia. Ya se están haciendo los primeros sondeos de opinión pública, para ver si el pueblo cae en la trampa. En Brasil la señora Rousef trata de desviar el descontento popular contra su régimen hacia una Constituyente como salida, la cual terminaría siendo el instrumento para barrer las instituciones. Casualmente una de estas instituciones, la Corte Suprema de Justicia, ha desnudado la corrupción del gobierno anterior y de Lula mismo. Se explica entonces que, con la Constituyente, todos los magistrados incómodos sean sustituidos por serviles. La propuesta ha sido rechazada por ahora, porque aún existen los poderes fácticos que han aprendido la lección en cabeza ajena. En coincidencia sospechosa la señora Bachelet, admiradora ferviente de Fidel Castro y candidata a la reelección en Chile con el apoyo del Partido Comunista, ofrece convocar una Constituyente, desde luego con el mismo objetivo de barrer las instituciones que estorban al proyecto político común de la Internacional. Al mismo tiempo, la señora Kirchner anuncia una reforma constitucional para cambiar el sistema judicial que, por su independencia, se le ha atravesado en su propósito de avasallamiento de la sociedad argentina, aprovechando la minusvalía política por falta de liderazgo de la oposición. Simultáneamente las FARC pone como condición para la paz una Constituyente con la lógica intención de demoler las instituciones de Colombia que aún no haya penetrado.
Estamos, pues, ante el peligro de una epidemia de Constituyentes, en una ofensiva de la Internacional Comunista urgida de asaltar las instituciones democráticas en los países donde todavía subsiste la separación de poderes y la alternancia en el gobierno. Para facilitar esta epidemia, sin temor a la aplicación de la Carta Democrática, la Internacional Comunista cuenta con estos cuatro organismos internacionales que controla: la COMUNIDAD DE LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE (CELAC), presidida por el dictador cubano Raúl Castro; UNASUR, coordinado por el comunista filo-cubano Alí Rodríguez Araque; PETROCARIBE, mediante el cual Vene-Cuba (fusión de Venezuela y Cuba) tiene amarrados a Centro América y el Caribe; y la OEA,  de cuya inhibición y progresiva eliminación se encarga el socialista chileno José Miguel Insulza (su partido chileno pertenece al Foro de Sao Paulo). Así, pues, la Internacional Comunista (Foro de Sao Paulo) tiene el control de América Latina y el Caribe.
Se explica así que no recibamos la solidaridad de gobiernos de América Latina y el Caribe. Los pocos que no están afiliados a la Internacional, están acobardados o neutralizados con los subsidios petroleros. Tengamos claro, entonces, que no sólo debemos liberarnos de Cuba y su gobierno títere, sino enfrentar a la Internacional Comunista que se nos vendrá encima porque sin la renta petrolera venezolana su imperio caerá. Pero no le temamos porque el Foro de Sao Paulo es un “tigre de papel” como lo demostraron la Honduras de Micheletti y el Paraguay de Franco. Si dos países pobres que no tienen petróleo derrotaron a la Internacional Comunista, dando una lección de dignidad y valentía, con mayor razón podremos hacerlo nosotros. Es cuestión de “echarle pichón.”
Continuará.
REFLEXIONES 14

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