domingo, 16 de abril de 2017

Iniciada la DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA convertirla en MASIVA


Para provocar la salida de Maduro con la Operación Larrazábal II
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Escribo el miércoles santo, día del Nazareno. Lo advierto por si acaso se produce el desenlace esperado antes del sábado cuando esta columna saldrá publicada.
Raúl Castro como jefe del Foro de Sao Paulo (Internacional Narco-Comunista de América), reunió de urgencia en La Habana a su Estado Mayor llamado ALBA en vista de que está perdiendo la batalla decisiva para América Latina que se libra en Venezuela. Allí acordaron el contra-ataque creyendo, como Hitler en las Ardenas, que pueden cambiar el curso de los acontecimientos estando en franco retroceso. Ya no es posible por estas razones: 1) La tiranía del gobierno títere es inviable porque está agotada económica, social y políticamente. No tiene cómo recuperar la economía, porque carece de recursos y se vencen cuotas  gravosas de la deuda externa ilegítimamente contraída. Al hundirse en el colapso aumenta el empobrecimiento general, con escasez e hiperinflación, lo que lleva a la gente a la desesperación por hambre, prefiriendo la rebelión a la muerte por mengua. Nadie espera nada de la tiranía. Cunde la desesperanza. Ninguno del gobierno títere ilusiona. 2) La situación de Maduro es insostenible. Nadie lo quiere, ni los chavistas. La gente ha iniciado espontáneamente un proceso de desobediencia civil activa que se irá contagiando hasta hacerse masiva. La represión con bandas criminales sólo conduce a un fin sangriento: el que siembra odio consecha venganza. Imposible estabilizar la situación. Ni siquiera con elecciones regionales que sólo favorecería a los políticos, quienes seguirían llenándose pero no resuelve el problema del país y sobre todo de la gente.
A Maduro lo han sostenido hasta ahora Cuba y sobre todo la FANB, porque el sometimiento a Cuba depende exclusivamente de la FANB. Ya sabemos que siempre ha habido diferencias entre la aristocracia militar, constituida por el Alto Mando, y la mesocracia militar, formada por los cuadros medios con mando de tropa. Ambos, aristocracia y mesocracia, tienen que tomar una decisión en las actuales circunstancias visto que esta situación no puede prolongarse porque terminará con lo que queda de la República. Hay dos precedentes en la historia de Venezuela que sirven de referencia, de los cuales me sirvo para decir que las opciones militares son la Operación Larrazábal II a cargo de la mesocracia militar o la Operación López Contreras II a ejecutar por el Alto Mando. Las resumo comenzando por la última. 1) López Contreras fue gomecista hasta la muerte de Gómez, quien lo escogió por ello para sucederlo. Al sucederlo se dio cuenta, cuando el pueblo tomó la calle, que era inviable continuar la tiranía. Entonces inició la transición desde adentro: liquidó al gomecismo duro, llegando al extremo de la muerte del cabecilla de esta corriente; dio libertad a todos los presos políticos y permitió el regreso de los exiliados; redujo el período presidencial a cinco años y restableció la no-reelección inmediata. A esta salida se la conoce como transición. 2) Larrazábal acompañó a Pérez Jiménez en los golpes del 45, 48 y 52. Estuvo con la dictadura llegando a ser el Comandante General de la Marina. Pero cuando la situación del régimen se hizo insostenible aceptó la invitación que le hicieron los cuadros medios militares de derrocar al dictador y presidir la Junta de Gobierno desde el 23 de enero de 1958. Esta salida fue rupturista en lo político, pero transicional en lo militar. Su éxito se mide porque nos dio 40 años de democracia.
A los militares les toca decidirse por una de estas dos opciones. Y a nosotros los civiles nos toca inclinar la balanza por la Operación Larrazábal II, por lo cual debemos darle un Comando Estratégico a la DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA para convertirla en MASIVA y así tengamos otro 23 de enero.

@petitdacosta 
LIBERACIÓN NACIONAL Y NO-REELECCIÓN 210

sábado, 8 de abril de 2017

La salida está en la calle dentro de una estrategia de desobediencia civil

Cada uno asuma el liderazgo de su entorno preparándose para la activación progresiva de la desobediencia masiva
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En la batalla decisiva por América Latina, que se libra en Venezuela, las fuerzas democráticas han tomado ventaja. La narco-tiranía comunista ejercida por el gobierno títere está arrinconada. 1) No tiene apoyo internacional. Todos los países democráticos la condenan. La opinión pública mundial la rechaza. 2) No tiene apoyo popular. El pueblo está en contra suya por el colapso de la economía y la hiperinflación causante del empobrecimiento general. 3) Carece de legitimidad. Está vigente el acuerdo de la AN fechado en octubre del año pasado que declaró roto el orden constitucional, lo que obliga a todos los ciudadanos, civiles y militares, investidos o no de autoridad, a restablecer su vigencia comenzando por desconocer la autoridad de Maduro. 4) La presidencia está constitucionalmente acéfala o vacante desde el 9 de enero cuando la AN declaró a Maduro en falta absoluta por abandono del cargo, convirtiéndose desde entonces en usurpador. Y lo seguirá siendo hasta que entregue el cargo a quien designe la AN para que lo ejerze durante 30 días, que es el lapso fijado por la Constitución para la elección del que deba ejercerlo hasta el 10 de enero 2019 cuando vencerá el período presidencial en curso. 5) También están acéfalos o vacantes los cargos ocupados por magistrados principales y suplentes del TSJ cuyos nombramientos fueron revocados por la AN el año pasado, teniéndoseles desde entonces como usurpadores. 6) La Iglesia Católica, poder fáctico, se ha definido contra la tiranía, y en forma categórica ha llamado a la lucha.
Al gobierno títere de Cuba, presidido por Maduro, sólo le queda de sostén el Alto Mando Militar, el poder fáctico armado. Pero el Alto Mando Militar es apenas la aristocracia de la FAN. Y las rebeliones de 1945 y 1958 demostraron el divorcio que suele existir entre esta aristocracia y la que podríamos llamar mesocracia militar, que son los cuadros medios con mando de tropa. En las actuales circunstancias falta únicamente que la mesocracia militar se sume a las fuerzas democráticas para ganar la batalla decisiva.
El modo de lograr su incorporación, como se demostró en 1958, es adoptar la estrategia de la desobediencia civil activa y masiva, para cuya dirección conviene constiuir un comando estratégico integrado por los partidos de LA SALIDA y la sociedad civil. Hablo de los partidos de LA SALIDA porque son los probados no-colaboracionistas. Proclives a esta alianza veía hasta ahora a María Corina Machado y VV, junto con Antonio Ledezma y su ABP. Celebro ahora ver en esta misma línea al VP de Leopoldo López. Es lo que deduzco de las últimas declaraciones Freddy Guevara. Faltaría formalizar la alianza con la sociedad civil representada por los asociaciones de independientes que ya existen nacionalmente y en estados, municipios y parroquias. Lo que uniría a todos es la consigna simple: LA SALIDA ESTÁ EN LA CALLE, pero la calle como expresión de la DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA Y MASIVA, adaptada a una estrategia de combate cuyo fin sea definir victoriosamente la batalla decisiva con la alianza cívico-militar.
En una tiranía no se pueden dar instrucciones ni de estrategia ni de organización por los medios de comunicación social. En una tiranía la resistencia debe ser clandestina, las intrucciones secretas y las movilizaciones sorpresivas. Adelanto únicamente que el enemigo no está preparado para la guerra de movimientos al estilo popular. Sus fuerzas se manejan al estilo clásico: actúan como en las batallas del siglo XIX. No actuemos nosotros del mismo modo. Estudien ustedes las estrategias que aplicamos los del 58 contra la anterior tiranía y las aplicadas después por la primavera árabe y antes por Toledo en Perú. Ahí encuentran la guía para el presente. 
Y, por último, asuma cada uno el liderazgo de su entorno (familia, vecinos, colegas, compañeros) y espere el llamado.
LIBERACIÓN NACIONAL Y NO-REELECCIÓN (209)

@petitdacosta

domingo, 26 de marzo de 2017

FORMEMOS EL COMANDO ESTRATÉGICO PARA LA BATALLA DECISIVA



Es la tarea urgente de la sociedad civil para forzar la transición a la democracia con la DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA Y MASIVA, cuyas primeras manifestaciones ya se han dado espontáneamente en las protestas por el pan
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Ha comenzado a librarse en Venezuela la batalla decisiva por América Latina, como la ha llamado acertadamente Raúl Castro, el Rey de Cubazuela y Comandante en Jefe de sus ejércitos. Ha comenzado en el frente externo, con el cañonazo disparado por el secretario general de la OEA, doctor Luis Almagro, al presentar un informe demoledor que concluye proponiendo la suspensión del gobierno ilegítimo de Venezuela como miembro de la OEA, en aplicación del Art. 21 de la Carta Democrática Interamericana, si no celebra elecciones generales para renovar todos los poderes públicos en el plazo de 30 días.
Advertida Cuba, por su servicio de inteligencia, de que la batalla decisiva se iniciaría de este modo en el frente externo, se trasladó Raúl Castro a nuestro país para instruir a su ejército, el cual forman el gobierno títere y los colaboracionistas o quintacolumnas disfrazados de oposición. Con ellos ha logrado amortiguar por ahora el cañonazo de Almagro, porque la MUD-AN lo apoya sólo para la aplicación del Art. 20, etapa previa que ya está agotada: “interponer los buenos oficios para la normalización democrática”. El que ha asumido la jefatura de los colaboracionistas o quinta-columnas, Manuel Rosales, ha criticado el informe de Almagro, demostrando el papel asqueroso asumido. Sus diputados, que son propiedad suya porque UNT no es un partido sino su hacienda política que maneja como su negocio particular, no asistieron a la sesión, repitiendo lo hecho cuando fue a elegirse el CNE. Tampoco han estado los de AD, hacienda de Ramos Allup adquirida por usucapión. Son partidos colaboracionistas que integran la casta política gobernante: sólo quieren alcaldías y gobernaciones, donde medran y hacen negocios desde hace 18 años, mientras el pueblo pasa hambre. Con su actitud han demostrado que son peones de Cuba, a la cual sirven debilitando a las fuerzas patrióticas y democráticas precisamente en este momento cuando se inicia la batalla decisiva. Colaborar con Cuba y su gobierno títere para que el Informe Almagro no surta los efectos deseados en la batalla decisiva es alta traición. La más asquerosa alta traición, que merece el mayor desprecio. Y como tales deben ser tratados.
Emplazamos por última vez a los partidos de LA SALIDA a diferenciarse de estos colaboracionistas-quintacolumnas y abrirse a la unión con los independientes radicales. Tenemos para esta batalla decisiva la ventaja de que están dadas todas las condiciones objetivas (socio-económicas) para la rebelión popular. Sólo falta una chispa para que estalle. Tenemos para la batalla decisiva todas las ventajas político-constitucionales: en octubre la propia MUD-AN declaró roto el orden constitucional por el Golpe de Estado (autogolpe) dado por Maduro acompañado por el TSJ y luego en el mismo mes declaró la falta absoluta de Maduro por abandono del cargo, quedando acéfalo o vacante el de Presidente de la República desde el 9 de enero pasado. Y por este motivo Venezuela está sin gobierno legítimo, causa suficiente para la suspensión en la OEA (Art. 21). Entonces lo que procede es celebrar la elección presidencial para elegir al presidente de transición que completará el período hasta 2019, lo que está pendiente desde la declaración de falta absoluta. Y esta elección presidencial debe efectuarse antes de las elecciones regionales, hasta por la brevedad del lapso (30 días) o cuando menos simultáneamente (por eso Almagro habla correctamente de elecciones generales en 30 días). Y no al revés como pretenden los enchufados reyezuelos colaboracionistas-quintacolumnas. Finalmente tenemos la ventaja de la impopularidad de Maduro y su gobierno títere, al cual no quieren ni los chavistas. Todo está a nuestro favor.
La única desventaja nuestra es que no tenemos un comando estratégico como lo  tiene el enemigo, por lo cual estamos expuestos a la labor de zapa de la quintacolumna de colaboracionistas. Formarlo es nuestra tarea inmediata y urgente, que se facilitará si los partidos de LA SALIDA se diferencian de los traicioneros colaboracionistas-quintacolumnas, porque si no lo hacen, señores de VP, correrán su misma suerte.
De todos modos los independientes hemos decidido tomar la iniciativa de formar el comando de la sociedad civil para la batalla decisiva, que fuerce la transición a la democracia mediante la DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA Y MASIVA, cuyos primeros pasos los ha dado espontáneamente el pueblo con las protestas por el pan.
@petitdacosta

LIBERACIÓN NACIONAL Y NO-REELECCIÓN (208)



martes, 21 de marzo de 2017

Con la Carta hemos visto que los colaboracionistas son una plaga


En octubre pasado la Asamblea Nacional declaró, mediante acuerdo vinculante, que está roto el orden constitucional por un Golpe de Estado (autogolpe) dado desde la presidencia por Nicolás Maduro Moro, a quien posteriormente, el 9 de enero de este año, declaró en falta absoluta por abandono del cargo, entre otros motivos por estar fuera de la Constitución. En ejecución de su acuerdo, la Asamblea Nacional debió hacer la participación correspondiente a la OEA y a todos los gobiernos de América, procediendo de inmediato a activar el proceso previsto para cubrir la vacante o acefalía de la presidencia de la República.
La AN no hizo nada de eso, faltando a su deber constitucional, cuya consecuencia ha sido que desde el 9 de enero del presente año la presidencia de la República continúe siendo ocupada por Nicolás Maduro Moro, en calidad de usurpador de funciones públicas.
Ante la ruptura del orden constitucional declarada expresa y formalmente por la AN, así como también por la acefalía o vacancia de la presidencia de la República al ser declarada la falta absoluta por abandono del cargo, el señor Secretario General de la OEA decidió dar cumplimiento al deber que le impone la Carta Democrática Interamericana de 2001 de presentar un informe ante el Consejo Permanente a los fines de lo dispuesto en el artículo siguiente:
 “Artículo 19.- Basado en los principios de la Carta de la OEA y con sujeción a sus normas, y en concordancia con la cláusula democrática contenida en la Declaración de la ciudad de Quebec, la ruptura del orden democrático o una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático en un Estado Miembro constituye, mientras persista, un obstáculo insuperable para la participación de su gobierno en las sesiones de la Asamblea General, de la Reunión de Consulta, de los Consejos de la Organización y de las conferencias especializadas, de las comisiones, grupos de trabajo y demás órganos de la Organización.”
Ahora bien, la Carta Democrática Interamericana fue ratificada por Venezuela el mismo año 2001, durante la presidencia de Chávez, y en consecuencia se incorporó a la Constitución vigente, con arreglo a lo dispuesto en el Art. 23 que dispone: “Los tratados, pactos y convenciones relativos a los derechos humanos tienen jerarquía constitucional y PREVALECEN en el orden interno, en la medida en que normas sobre su goce y ejercicio más favorables a los establecidos en esta Constitución y en las leyes de la República, y son de aplicación inmediata y directa…”
Por consiguiente, la Carta Democrática Interamericana es norma interna de la República con jerarquía constitucional, prevaleciendo sobre las demás normas jurídicas en cuanto garantiza una situación más favorable para los venezolanos en la protección de sus derechos, cuando está roto el orden constitucional, máxime estando la presidencia de la República ejercida por un usurpador a cuyo servicio se encuentran los demás poderes públicos, excepto la AN, y cuyo poder reside en el apoyo de la FANB a su tiranía.
Al formar la Carta parte de la Constitución, la AN debió proceder: 1) A invocarla para la aplicación conjunta con los Arts. 333 y 350 (CONTRAGOLPE CONSTITUCIONAL)  que ordenan restablecer el orden constitucional, con apoyo militar; y, 2) A solicitar de la OEA su colaboración para  restablecer el orden constitucional ante el desacato a la AN por el usurpador Nicolás Maduro Moros y el ilegítimo TSJ, si la FANB le mantuviera su apoyo actuando como partido político armado en violación de la Constitución.
La AN no ha tenido iniciativa alguna, paralizada porque en su seno predominan títeres y colaboracionistas. No se ha movilizado siquiera para apoyar activa y entusiastamente al Secretario General de la OEA y manifestarse de acuerdo con su propuesta, lo que significaría hacer cumplir las propias decisiones de la AN tomadas en octubre.  Una vez más la AN ha quedado como un teatro colaboracionista, que simula ser oposición para engañar ocultando que ya ha pactado con Maduro dejarlo hasta 2019.

Sin duda, los colaboracionistas son una plaga. La peor plaga que tenemos desde hace años.

NARCOTIRANÍA COMUNISTA 26                     20-03-17


domingo, 19 de marzo de 2017

Aprestos para la batalla decisiva de América Latina

En la cual derrotaremos a Cuba, sus títeres y colaboracionistas, y a la Internacional Narco-Comunista (Foro de Sao Paulo), poniéndolos en fuga
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Los Castro han sido excelentes estrategas políticos. Lo demuestra que en una América democrática hayan podido mantener una tiranía comunista por más de 50 años convirtiéndola en una monarquía dinástica y, desde una isla arruinada, hayan logrado expandir el comunismo después de haber sido derrotado en Europa; y, lo más importante para nosotros, se hayan apoderado de Venezuela sin disparar un tiro, sirviéndose durante 18 años de una comparsa organizada por ellos de títeres y colaboracionistas.
El Rey Raúl ha dicho hace pocos días que “en Venezuela va a librarse la batalla decisiva por América Latina”. Sus palabras confirman efectivamente su categoría de estratega, que ha valorado el cambio radical de la situación política en el continente. La Internacional Narco-Comunista, dirigida por los Castro, ha perdido sucesivamente a sus baluartes en Brasil, Argentina y Perú. Está próxima a perder a Ecuador y tiene en situación de peligro a Bolivia. No cuenta activamente con Uruguay y Chile y además Paraguay está en contra. Ahora corre el riesgo del fracaso de su proyecto de una Gran Colombia comunista, viéndose obligada a impedirlo presentando pelea.  Y, lo peor para ellos, a la OEA la ha puesto en marcha un estadista como Luis Almagro, merecedor de una estatua aquí cuando seamos libres. Nadie en la América contemporánea ha hecho más por los venezolanos.
Saben los cubanos, por que lo enseña la historia, que Venezuela fue determinante para la independencia sucesiva de los países latinoamericanos del dominio de España en el siglo XIX  así como para ponerle fin a la Internacional de las Espadas integrada por las dictaduras militares en el siglo XX. Al independizarse ahora Venezuela de Cuba y restablecer la democracia, deberían producirse estas consecuencias: 1) Caída de los últimos reductos comunistas en América Latina; 2) Imposibilidad de restauración comunista en los países liberados; y, 3) Caída de la tiranía comunista de Cuba, porque para vengar el agravio la Venezuela liberada será actora principal en la  caída de la monarquía comunista cubana, cumpliéndose así el sueño de Bolívar después de la independencia de Tierra Firme.
Raúl Castro vino a su colonia de Venezuela a organizar a sus títeres y colaboracionistas para la batalla decisiva. Como estratega seguramente habrá evaluado que aquí están dadas todas las condiciones objetivas para la rebelión popular contra Cuba y su gobierno títere: 1) Colapso de la economía; 2) Crisis humanitaria; 3) Empobrecimiento general. Y que están dadas casi todas las condiciones subjetivas (faltando una solamente): 1)Vacío de liderazgo comunista por la impopularidad de Maduro y no ser jefe militar; 2) Vacío de poder presidencial: Maduro usurpa la presidencia, que está constitucionalmente acéfala o vacía desde el 9 de enero cuando se lo declaró en falta absoluta; 3)Vacío de poder institucional: Ilegitimidad del TSJ porque sus nombramientos fueron declarados inconstitucionales por la AN, e ilegitimidad del CNE porque sus nombramientos fueron hechos inconstitucionalmente por un órgano ilegítimamente constituido.
¿Cuál es la condición subjetiva faltante? Un liderazgo cívil que, en alianza con los militares demócratas, dirija la rebelión contra Cuba, sus títeres y sus colaboracionistas en la Operación Larrazábal II. Sin militares no podremos derrotar a esos tres enemigos coaligados. Y aunque solo independizarnos de Cuba debería ser suficiente para que los militares tomaran la iniciativa, lo cierto es que lo no han hecho, por lo cual nos toca a los civiles hacerlo iniciando un movimiento de DESOBEDIENCIA CIVIL ACTIVA Y MASIVA.
No conozco de estrategia militar, pero sí creo saber algo de estrategia política. Para combinar ambas propongo la estrategia de los patriotas en 1814 cuando no se había consolidado la jefatura de Bolívar (insurrecciones regionales) que culminó en 1821 (concurrencia de los jefes regionales bajo un mando único) con la victoria definitiva en Carabobo, advirtiendo que el campo de la batalla decisiva, a producirse en cuestión de semanas, sería Caracas al estilo de enero de 1958.
Podemos y debemos derrotar a Cuba, sus títeres y colaboracionistas, poniéndolos en fuga, si hacemos los aprestos para librar la batalla decisiva, nuestro Carabobo del siglo XXI.


LIBERACIÓN NACIONAL Y NO-REELECCIÓN 207



@petitdacosta


sábado, 18 de marzo de 2017

La Carta Democrática como arma en la batalla decisiva


En Venezuela se librará la batalla decisiva de América Latina. Lo ha dicho Raúl Castro en la visita a su colonia como Rey de Cubazuela, trono heredado del difunto Rey Fidel Castro, fundador de la monarquía comunista cubana. Tiene razón, si analizamos pasado y presente. La independencia de Venezuela fue decisiva para el derrumbe del imperio español de América en el siglo XIX. El derrocamiento aquí de la anterior tiranía (1958) fue decisivo en el siglo XX para la caída sucesiva de todas las dictaduras de América Latina que integraban la Internacional de las Espadas. Estos antecedentes avalan que se tenga por decisiva para América la batalla que se librará en Venezuela contra la narco-tiranía gobernante, títere de Cuba, porque tendrá consecuencias para la Internacional Narco-Comunista de América (Foro de Sao Paulo) y para la monarquía comunista cubana, cuya desaparición sucedería a la victoria de la democracia en Venezuela.
Esta batalla tiene dos escenarios: uno externo o continental y otro interno o nacional. Ambos se conectan e interrelacionan, influyéndose mutuamente. El escenario externo está en la OEA, centrándose en la Carta Democrática Interamericana como arma contra la narco-tiranía comunista, títere de Cuba.
Para tener comprensión cabal de este escenario, veamos primero qué es la Carta Democrática Interamericana y cuál su origen y finalidad. En este sentido, recordemos que, derrumbado el imperio comunista soviético, Estados Unidos, entonces bajo la presidencia de Bill Clinton, propuso la globalización económica y política de América. Para hacer efectiva la globalización económica con el capitalismo los jefes de Estado y de Gobierno, reunidos en Miami en 1994, acordaron celebrar la ALIANZA PARA EL LIBRE COMERCIO DE AMÉRICA (ALCA), extendiendo así el NAFTA (tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México), con la cual toda América, con exclusión de Cuba comunista, tendría como sistema la economía de mercado. Y con el fin de la globalización política, teniendo la democracia por sistema, se acordó suscribir la CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA, que se firmó el 11 de septiembre de 2001. Casualmente este día Estados Unidos sufrió el mayor atentado terrorista de su historia ejecutado por árabes musulmanes. Esta coincidencia vincula a la Carta contra el terrorismo.
Viéndose aislada, por la caída del imperio comunista soviético, Cuba comunista había constituido en 1990, junto con el brasileño Lula, el Foro de Sao Paulo como Internacional Comunista de América, ahora Narco-Comunista, el cual obtuvo una victoria política contundente contra Estados Unidos, que terminó perjudicando a toda América, al rechazar el ALCA en 2005. No sucedió lo mismo con la Carta Democrática, que sospechosamente fue firmada antes por ellos. Después se vio el motivo. Es que la Carta les sirvió para impedir las rebeliones cívico-militares contra las tiranías comunistas que irían implantando sucesivamente luego de acceder al poder por vía electoral. Dos factores contribuyeron a desnaturalizar la Carta, transformada en escudo protector de las tiranías comunistas: 1) La obsesión de Estados Unidos por el Medio Oriente, que trajo por consecuencia el descuido suyo de América Latina; y, 2) La ceguera del Departamento de Estado que declinó en el Brasil de Lula, en calidad de potencia sub-regional, la vigilancia de la democracia en América del Sur, lo que fue la mayor torpeza política imaginable en quienes debían saber que Lula compartía con Fidel Castro la jefatura de la internacional comunista americana.
La llegada de Luis Almagro a la Secretaría General de la OEA la ha convertido en campo de batalla entre democracia y tiranía. Concidente con su llegada se ha producido un cambio en la correlación de fuerzas en América, a lo que ha contribuido el fin de la presidencia de Obama, el más obtuso de los presidentes de Estados Unidos en cuanto a la realidad política de América Latina.
La elección de Trump y sobre todo el pronunciamiento unánime del Senado de Estados Unidos exigiendo la aplicación de Carta Democrática a la narcotiranía comunista de Venezuela y el que varios presidentes latinamericanos tengan la misma opinión, han precedido a la presentación por el doctor Luis Almagro de su segundo informe a la OEA sobre Venezuela (que iremos analizando sucesivamente), en el cual solicita la suspensión de la narcotiranía comunista, títere de Cuba, como miembro de la OEA sino convoca elecciones generales de inmediato.
No importa que la OEA no se atreva a tanto. Lo que importa es que el debate mismo en su seno crea las condiciones para que el desenlace de la batalla decisiva se produzca pronto aquí, mediante la unión cívico-militar.



NARCOTIRANÍA COMUNISTA 25                   18-03-17


lunes, 13 de marzo de 2017

El mensaje de la Iglesia requiere de políticos para que tenga eco


La Iglesia Católica ha sido siempre en Venezuela un poder fáctico (o de hecho) determinante, tanto por un factor cuantitativo (los venezolanos somos católicos en mayoría abrumadora) como por un factor cualitativo (constituye el verdadero Poder Moral, estructurado como ejército de la fe con disciplina vertical, que cuenta además con fuerza social indudable). Como poder fáctico la Iglesia tiene, desde que se hizo religión del Imperio Romano, una vocación política, que a partir de fines del siglo XIX fue dotando de ideología actualizada, llamada Doctrina Social, la cual después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la tesis política de los partidos demócratas cristianos que fueron fundándose en Europa y simultáneamente en América. Aquí en Venezuela comenzó con la constitución de la UNE (Unión Nacional de Estudiantes) en 1936 como rival de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), dirigida por jóvenes de ideología socialista y comunista. Luego los uneístas fundaron un partido político, el PAN (Partido de Acción Nacional), hasta que decidieron constituir el Partido Socialcristiano COPEI en 1946.
Como verdadero Poder Moral, con vocación política, la Iglesia ha sido la única que ha hecho el diagnóstico correcto de la situación de Venezuela que se resume en estas dos frases: 1) “En la historia del país ningún gobierno ha hecho sufrir tanto al pueblo como el actual”; y, 2) “la causa fundamental es el empeño del Gobierno de imponer el sistema totalitario recogido en el Plan de la Patria (llamado Socialismo del Siglo XXI), a pesar de que el sistema socialista marxista ha fracasado en todos los países en que se ha instaurado, dejando una estela de dolor y pobreza.”
A esta declaración la precedieron los pronunciamientos categóricos del Cardenal Velasco, fallecido Arzobispo de Caracas, y el Cardenal Castillo Lara, quien ya retirado de las más elevadas funciones que un venezolano haya tenido en el Vaticano regresó a su patria para librar la lucha postrera de su vida. Pero ocurre que en este momento, como lo dije antes: “la Iglesia Católica Venezolana está sola en su digna y valiente posición, porque no hay demócratas-cristianos en la MUD. Todos son marxistas o socialdemócratas.” Y, por consiguiente: “Suplir esta deficiencia, como alternativa, es fundamental para que la Doctrina Social de la Iglesia sea la guía para la acción y para organizar el sistema político-económico que sustituya al comunista actual”.
Consciente de esta falla, por la cual su mensaje no ha tenido las consecuencias políticas que ha debido tener, la Iglesia se ha dirigido a los laicos católicos, que somos los fieles, recordándonos nuestra misión indicada en los Evangelios: “el verdadero cristiano es sal de la tierra y luz del mundo. No esconde su luz, sino que la hace brillar delante de los hombres para que sus buenas obras iluminen a la sociedad..Busca el bien común guiado por una conciencia recta. ¿Cómo ser portadores de luz y esperanza en un panorama de oscuridad y muerte? Este es el desafío que nos interpela más profundamente como ciudadanos y como creyentes…Es necesario generar gestos valientes e iniciativas innovadoras..El llamado es a ser protagonistas del presente y del futuro de nuestro querido país..Es una responsabilidad ineludible porque frente al mal nadie puede permanecer como simple espectador.”
Pero sucede, como los Obispos reconocen, que el movimiento de laicos “busca refugio en los aleros de los templos” porque su actitud siempre ha sido “más de devoción piadosa que de salida, riesgo y compromiso”. Entonces no cabe esperar que sean los laicos como tales los que asuman la misión fundamentalmente política de esta hora. Solamente los laicos políticos o que se hagan políticos serán los que harán esta tarea, si emergen como los nuevos líderes demócratas cristianos, en perfecta interacción con los Obispos para contar con la fuerza social de la Iglesia que emana de ser el verdadero Poder Moral.

@petitdacosta


DEMOCRACIA CRISTIANA 4            13-03-17