jueves, 3 de enero de 2013

LA REPARACIÓN DEL HONOR Y LA DIGNIDAD DE LOS VENEZOLANOS

El 10 de enero próximo termina el período presidencial en curso (2007-2013). Este día deberá tomar posesión el que fue proclamado electo, previo juramento ante la Asamblea Nacional (Art. 231 Constitución). Se ha abierto un debate sobre las consecuencias jurídicas de su inasistencia. Es un debate ocioso e impertinente. Ocioso, porque de nada valen alegatos jurídicos en un régimen comunista que hace lo que le viene en gana. Sus jerarcas aprobaron la Constitución para violarla a su gusto, para gozarla todos los días. En lugar de llamarla la "bicha" deberían llamarla "la jinetera", usando una palabra proveniente del léxico cubano, que por serlo se ajusta la naturaleza de la tiranía servil a Cuba que padecemos.
Es impertinente el debate jurídico porque se trata de un tema político. Más aún, se trata de reparar el honor y la dignidad de los venezolanos que está por el suelo, porque El Tirano se ha defecado en ellos humillándonos ante el mundo entero con su entrega en cuerpo y alma a los cubanos. Somos un país de cornudos consentidores. Nos traicionan con los cubanos y lo que hacemos, no es castigar la traición sino preocuparnos por la salud del traidor
Sólo hay un modo de reparar nuestro honor y nuestra dignidad de venezolanos. Es poniéndolo fin a este espectáculo abyecto y vergonzoso, lo más bochornoso que puede haber, de sumisión colonial a Cuba. ¿Cómo? Comience la oposición por un primer gesto de dignidad. Proponga y sostenga la falta absoluta del inasistente. No se trata de que está enfermo a tal extremo que lo incapacita para el ejercicio del cargo. Se trata de sancionar de este modo el imperdonable agravio a la independencia, dignidad y honor de la Nación cometido por él, amén del fraude a los electores ocultando la gravedad de su mal. 
Los venezolanos no podemos aceptar, admitir ni tolerar otra actitud de la oposición. Aquí no valen consideraciones de cálculo electoral. La independencia, la dignidad y el honor están por encima de estas pequeñeces. Los venezolanos no podemos aceptar, admitir ni tolerar la prolongación de este agravio por seis meses más. Y si la oposición vota por esta infamia, habrá firmado su acta de defunción.  
 

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