sábado, 5 de enero de 2013

¿SECUESTRO O DONACIÓN DE CUERPO?

¿Está secuestrado El Tirano en Cuba? Es lo que se preguntan muchos. En mi opinión, El Tirano no está secuestrado en Cuba. Lo que sucede es que él donó su cuerpo a la monarquía comunista cubana, para que disponga lo que convenga a sus intereses, incluso después de muerto. 

Veamos los antecedentes para llegar a esta conclusión. El Tirano se entregó a la monarquía comunista cubana desde cuando asumió el poder en Venezuela. Se convirtió en fiel ejecutor del plan de dominación colonial ideado por Fidel Castro y luego continuado por su hermano Raúl. Ha actuado bajo su orientación e instrucción. Han sido los dueños de su cerebro desde entonces, por lo cual Venezuela se convirtió en un país satélite de Cuba donde actúa un gobierno títere. 

Ya dueña del cerebro, la monarquía comunista cubana lo indujo a hacerle la donación de su cuerpo. Hecha dueña del cuerpo de El Tirano, lo ha usado primero para la exclusividad de la información sobre su enfermedad. Desde hace año y medio sólo la monarquía comunista cubana conoce el diagnóstico y pronóstico del mal que lo aqueja. No la ha compartido con nadie, que se sepa. Ha actuado como la propietaria del cuerpo de El Tirano, con su consentimiento, lo que prueba la donación.
Al entrar en la fase terminal de la enfermedad, El Tirano viajó a La Habana a cumplir con el protocolo final de la donación. Entregó su cuerpo a la monarquía comunista cubana para que disponga de él según su conveniencia, durante su gravedad e incluso después de muerto. Entonces la monarquía comunista cubana asumió, mediante usurpación, el gobierno de Venezuela, dictando órdenes como si fueran suyas, mientras va armando el rompecabezas de la sucesión.
Si El Tirano estuviese secuestrado procedería su rescate por la FAN. Pero como no está secuestrado, sino que donó voluntariamente su cuerpo a la monarquía comunista cubana lo que procede es su destitución o, en su defecto, la declaración de falta absoluta. 
   

jueves, 3 de enero de 2013

LA REPARACIÓN DEL HONOR Y LA DIGNIDAD DE LOS VENEZOLANOS

El 10 de enero próximo termina el período presidencial en curso (2007-2013). Este día deberá tomar posesión el que fue proclamado electo, previo juramento ante la Asamblea Nacional (Art. 231 Constitución). Se ha abierto un debate sobre las consecuencias jurídicas de su inasistencia. Es un debate ocioso e impertinente. Ocioso, porque de nada valen alegatos jurídicos en un régimen comunista que hace lo que le viene en gana. Sus jerarcas aprobaron la Constitución para violarla a su gusto, para gozarla todos los días. En lugar de llamarla la "bicha" deberían llamarla "la jinetera", usando una palabra proveniente del léxico cubano, que por serlo se ajusta la naturaleza de la tiranía servil a Cuba que padecemos.
Es impertinente el debate jurídico porque se trata de un tema político. Más aún, se trata de reparar el honor y la dignidad de los venezolanos que está por el suelo, porque El Tirano se ha defecado en ellos humillándonos ante el mundo entero con su entrega en cuerpo y alma a los cubanos. Somos un país de cornudos consentidores. Nos traicionan con los cubanos y lo que hacemos, no es castigar la traición sino preocuparnos por la salud del traidor
Sólo hay un modo de reparar nuestro honor y nuestra dignidad de venezolanos. Es poniéndolo fin a este espectáculo abyecto y vergonzoso, lo más bochornoso que puede haber, de sumisión colonial a Cuba. ¿Cómo? Comience la oposición por un primer gesto de dignidad. Proponga y sostenga la falta absoluta del inasistente. No se trata de que está enfermo a tal extremo que lo incapacita para el ejercicio del cargo. Se trata de sancionar de este modo el imperdonable agravio a la independencia, dignidad y honor de la Nación cometido por él, amén del fraude a los electores ocultando la gravedad de su mal. 
Los venezolanos no podemos aceptar, admitir ni tolerar otra actitud de la oposición. Aquí no valen consideraciones de cálculo electoral. La independencia, la dignidad y el honor están por encima de estas pequeñeces. Los venezolanos no podemos aceptar, admitir ni tolerar la prolongación de este agravio por seis meses más. Y si la oposición vota por esta infamia, habrá firmado su acta de defunción.  
 

LA CUESTION FUNDAMENTAL

La cuestión fundamental que se plantea es la siguiente: estamos por un cambio de gobierno dentro del sistema comunista pro-cubano o estamos por un cambio de sistema, sacudiéndonos a Cuba y el comunismo? La respuesta determina la clase de oposición que somos y queremos hacer.
Estar por un cambio de gobierno dentro del sistema comunista pro-cubano explica la participación en elecciones signadas por el ventajismo y el fraude, reconocer la autoridad del CNE, convalidar los resultados fraudulentos y convenir en la reelección indefinida. Y sobre todo hacerse cómplice del mayor agravio a la dignidad, honor y decoro de la Nación autorizando el viaje a Cuba del Presidente de la República, lo que significaba convenir en que los cubanos asumieran directamente el gobierno de Venezuela, haciéndose dueños del cuerpo de El Tirano, como ya lo eran de su mente. 
Estar por un cambio de sistema significa hacer absolutamente lo contrario de lo que se hizo durante la campaña electoral, de lo que se hizo el 7 de octubre y de lo que se ha hecho desde entonces. 
     

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cuba asume directamente
el gobierno de Venezuela
Jesús Antonio Petit da Costa
En estos momentos Venezuela no tiene presidente constitucionalmente en ejercicio. Ni titular ni encargado. Hay, pues, un vacío de poder, o acefalía, que ha sido llenado por los hermanos Castro de Cuba. Ellos han asumido directamente el gobierno de Venezuela, fingiendo que lo hace el enfermo. Es un desafío para todos los venezolanos, civiles y militares. Una prueba para saber si todavía nos queda un mínimo de honor y vergüenza.
----------------------------------
1.- La autorización al Presidente de la República para salir del país no es una mera formalidad, sino un acto de control de la política exterior (control político). Por ello, el viaje al extranjero del Presidente de la República sólo se justificaría cuando se relaciona con la política internacional. Así lo sostiene la doctrina.
El viaje de El Tirano para ir a tratarse en Cuba jamás debió ser autorizado. Al autorizarlo todos los diputados que votaron a favor, incluyendo a los de oposición, aceptaron que es política exterior de Venezuela la sumisión colonial a Cuba, a tal extremo de entregarle el gobierno de Venezuela, puesto que el enfermo no puede físicamente ejercerlo mientras se encuentre en un estado físico y mental que lo incapacita, lo que se presume porque se oculta el cuerpo y se guarda el secreto médico. Nada justifica dar el consentimiento a una traición a la patria y a un agravio irreparable al honor y la dignidad nacional.
2.- La Constitución dispone: “la ciudad de Caracas es el asiento de los órganos del Poder Nacional” (Art.18). Agrega: “Lo dispuesto en este artículo no impide el ejercicio del Poder Nacional en otros lugares de la República”.
Como se ve, la Constitución establece la TERRITORIALIDAD DE LA PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA, al disponer expresamente que sólo puede ejercerse estando el mandatario dentro del territorio nacional. Nunca en el extranjero. Es INCONSTITUCIONAL, por consiguiente, el ejercicio de la presidencia de la República en y desde territorio extranjero.
La TERRITORIALIDAD DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA obedece, entre otras razones, a prevenir la usurpación de la autoridad presidencial por un extranjero (en este caso, cubano), con motivo de la indisposición física o mental del titular (por ejemplo, inconsciencia inducida por la anestesia, pérdida del conocimiento por cualquier causa o tratamiento en terapia intensiva); a una exigencia de seguridad nacional, ya que el presidente podría ser objeto de violencia física o moral en el extranjero, sin que el país se percate; y al requisito de refrendo para la mayoría de sus actos, lo que obligaría a que todo el Consejo de Ministros viajase con él para estar disponible y certificar que está en sus cabales.
El traslado inconstitucional de la presidencia a Cuba sólo tiene por finalidad entregarla a los hermanos Castro para que la ejerzan directamente ocultándose detrás del enfermo.
3.- La Constitución dispone: “las faltas temporales del Presidente de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo..”(Art. 234). Falta temporalmente el Presidente de la República cuando no está en ejercicio del cargo, motivado por cualquier hecho que transitoriamente lo impida. Una de las faltas temporales es la ausencia del territorio nacional (Art. 235), ya que no puede ejercer el cargo en y desde el extranjero. Falta entonces el Presidente de la República porque está físicamente ausente del sitio donde la Constitución lo obliga a estar. Como al salir del país se produce de hecho la “acefalía”, ya que no está físicamente en el territorio nacional, es la única falta temporal para la cual se le exige autorización previa de la Asamblea Nacional.  Autorizar significa permitir y permitir significa dar permiso o consentimiento para la ausencia, y toda ausencia implica separación o alejamiento. La autorización de la Asamblea es, en verdad, un permiso para separarse temporalmente del cargo, efecto inmediato de su ausencia del país.
Todas las faltas temporales deben ser suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo. No está excluida ninguna, y mucho menos la ausencia del territorio nacional ya que tiene los efectos de una acefalía.  Si el Presidente de la República se ausenta del territorio nacional y el Vicepresidente Ejecutivo no es llamado a suplirlo, prestando el juramento de ley, debe entenderse que existe “acefalía” o “vacío de poder”. No hay presidente en ejercicio.
Procede, en consecuencia, llenar el vacío. Es lo que han hecho los hermanos Castro de Cuba, por cobardía de los venezolanos, valiéndose de su mensajero de confianza que le sirve de portavoz, confiados que en Venezuela se perdió definitivamente la hombría. Aquí armas y testículos son adornos.

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA ACEFALÍA PRESIDENCIAL POR AUSENCIA DEL TERRITORIO NACIONAL NO SUPLIDA



La Constitución dispone: “las faltas temporales del Presidente de la República serán suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo..”(Art. 234). Falta el Presidente de la República cuando no está en ejercicio del cargo, motivado por cualquier hecho que transitoria o temporalmente lo impida. Se tiene por temporal la falta cuando no exceda de noventa (90) días.
Una de las faltas temporales es la ausencia del territorio nacional (Art. 235). Ya sabemos que el Presidente de la República está obligado a estar en la ciudad de Caracas y, por extensión, dentro del territorio nacional. Por tanto, su ausencia del territorio nacional lo que impide dar cumplimiento a este requisito constitucional para su ejercicio. Significa que falta el Presidente de la República porque está físicamente ausente del sitio donde la Constitución lo obliga a estar.
Como esta falta temporal produce de hecho la “acefalía”, ya que el Presidente de la República no está en el territorio nacional, se le exige autorización de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada, cuando vaya a prolongarse por un lapso superior a cinco días consecutivos.  Autorizar significa permitir y permitir significa dar permiso o consentimiento para la ausencia, que a su vez significa separación o alejamiento. La autorización de la Asamblea es, pues, un permiso para separarse temporalmente del cargo, efecto inmediato de su ausencia del país. Y al separarse del cargo, por el viaje al extranjero, se produce la falta temporal.
Todas las faltas temporales deben ser suplidas por el Vicepresidente Ejecutivo. No está excluida ninguna, y mucho menos la ausencia del territorio nacional, a cual produce de hecho, como ya he dicho, los efectos de una acefalía. Pero el Vicepresidente Ejecutivo no se encarga automáticamente de la presidencia. Conforme a la Ley de Juramentos debe prestarlo primero y hacerlo constar.
Si el Presidente de la República se ausenta del territorio nacional y el Vicepresidente Ejecutivo no procede a suplirlo, prestando el juramento de ley, debe entenderse que existe “acefalía” o “vacío de poder”.