viernes, 24 de abril de 2020

BASTA CUALQUIER ACCIÓN DE FUERZA PARA EL ESTALLIDO


Respecto a las protestas que se van produciendo todos los días, repito lo que dije antes: Por desgracia, ningún partido o movimiento político de oposición se organizó para provocar y dirigir la rebelión popular. Llegado este momento todos están en actitud pasiva porque ningún partido o movimiento de oposición siquiera agita al pueblo. En consecuencia, no cabe esperar que haya rebelión popular. Tal vez un estallido social que sería anárquico, sin dirección política. Se evidencia en las protestas por escasez de gasolina, gas, agua, electricidad y alimentos. Son reacciones locales. No se ven líderes que encaucen las protestas  hacia la insurrección.

Cuando lo dije tuve la ilusión de que un partido o movimiento político se diese cuenta de que la vía de la rebelión popular estaba abierta para el interesado en dirigir la transición. El líder de la rebelión popular sería el líder de la transición, por encima de todos los demás, porque arrastraría el apoyo de los mandos medios militares que, como se observa, están como los civiles que protestan: sin liderazgo para la rebelión. No ha cuajado la rebelión popular por falta de un liderazgo que la organice y dirija con este fin, apartándose definitivamente de la vía electoral y pacifista. No ha cuajado la rebelión militar por lo mismo: falta de liderazgo, y además por la inexistencia de aquélla, la cual ejercería influencia determinante en los militares que no pertenecen al Cartel de los Soles.

Pero sigo creyendo en que, corriendo el plazo para una intervención militar extranjera que eliminaría la FANB,  hay mayor probabilidad de una rebelión militar cuyo éxito está garantizado porque en una situación como la que vivimos basta una acción de fuerza contra la narcotiranía, cualquiera pero que sea contundente, para el estallido popular en su apoyo, arrasando con todo lo que se le oponga. Sería como rasgar un fósforo en un mar de gasolina. De la narcotiranía no quedaría mono con gorra.

Jesús Antonio Petit Da Costa


ENCARGADURÍA 20                            24-04-20





sábado, 18 de abril de 2020

No tiene sentido prolongar esta agonía interminable


En circunstancias como la actual, que acumula todas las condiciones objetivas y subjetivas para una rebelión popular o un estallido social, porque es la suma de todas nuestras desgracias (EL VIRUS CHINO ES LA CORONA), las perspectivas inmediatas son:

1.- Maduro abandona el poder y el país.

2.- Salida de Maduro negociada con el Alto Mando Militar.

3.- Derrocamiento de Maduro por los mandos militares intermedios.

4.-  Intervención militar extranjera.

1.- ABANDONO DEL PODER Y DEL PAÍS: Por desgracia, ningún partido o movimiento político de oposición se organizó para provocar y dirigir la rebelión popular. Llegado este momento todos están en actitud pasiva porque ningún partido o movimiento de oposición siquiera agita al pueblo. En consecuencia, no cabe esperar que haya rebelión popular. Tal vez un estallido social que sería anárquico, sin dirección política. Se evidencia en las protestas por escasez de gasolina, gas, agua, electricidad y alimentos. Son reacciones locales. No se ven líderes que encaucen las protestas  hacia la insurrección.

Al no haber rebelión popular, como en 2002, Maduro no tiene motivos para abandonar el poder y el país. Maduro no es un patriota ni un estadista que espontáneamente contribuye con su renuncia a la solución de la crisis terminal que padece el país. Maduro tiene alma de caporal, que como tal fue escogido y puesto por Cuba para que le sirva de títere en la tiranía sobre los venezolanos. Es un espíritu rudimentario, incapaz de un gesto para su redención en la historia porque no tiene vida  interior. Descarto, pues, la renuncia de Maduro en estos momentos. Pero no así su salida que la considero inevitable, por una de las tres vías a continuación.

2.- SALIDA NEGOCIADA CON LOS MANDOS SUPERIORES DE LA FANB: Me he preguntado: porqué los mandos superiores de la FANB no han derrocado a Maduro? Muchos me dicen: porque se están enriqueciendo. Mi respuesta: ya están ricos. Sospecho otro motivo: Maduro, enseñado por Chávez, tiene el expediente de cada uno que, si lo derrocan y entregan, lo mostrará ante la autoridad judicial de Estados Unidos. Esta es la atadura que les tiene. No creo que haya otra. Por consiguiente, no espero que los mandos superiores derroquen a Maduro. Pero pueden negociar su salida para que vaya a vivir al extranjero (dicen que Maduro compró villa en España, no quiere vivir en Cuba, me imagino porqué), quedando todos en sana paz.

3.- DERROCAMIENTO: Los mandos intermedios de la FANB pueden tomar la decisión de derrocar a Maduro visto que carece de sentido prolongar una situación insostenible porque no tiene salida, constituyéndose en una agonía interminable. Esta oficialidad, además de ganar poder con el apoyo popular al derrocamiento, pueden cobrar de recompensa una millonada de dólares.

4.-INTERVENCIÓN MILITAR EXTRANJERA: La intervención militar extranjera, cuyo plazo está corriendo desde el día en que Maduro no aceptó la última oferta que le hizo Estados Unidos. Es un plazo concedido, no a Maduro cuyo destino está declarado (enjuiciamiento en Estados Unidos), sino a los militares para salvar la institución militar venezolana y salvarse ellos mismos. Como dice un analista político: “la flota desplegada en el Caribe no puede regresar a sus bases con las manos vacías.”

Jesús Antonio Petit Da Costa


ENCARGADURÍA 19                            18-04-20





lunes, 13 de abril de 2020

EL GOBIERNO COLEGIADO DE TRANSICIÓN



Preparémonos para la transición. En ningún momento ha sido tan inevitable. Por ello cualquier día amaneceremos en ella. No nos sorprenda sin plan. No admite improvisación la que será la más difícil de las transiciones de nuestra historia.

Comencemos por discutir la estructura del gobierno de transición. Para resolver la cuestión debemos partir del fundamento constitucional del gobierno de transición. Está en el Art. 333 de la Constitución que ordena a civiles y militares restablecer su vigencia efectiva, poniendo fin al acto de fuerza o golpe de Estado que ha sido la usurpación de Maduro. La instauración del gobierno de transición sería, por tanto, el cumplimiento del deber constitucional consistente en repeler el Golpe de Estado del usurpador con el Contra-Golpe Constitucional que restablece la constitucionalidad. En consecuecia, el derrocamiento de Maduro no sería un Golpe de Estado sino un Contra-Golpe Constitucional en cumplimiento de la Constitución. Presentado así el gobierno de transición tendrá garantizado el reconocimiento de todos los países democráticos, que de antemano han calificado a Maduro de usurpador.

Puesto que se trata de restablecer la vigencia de la Constitución el gobierno de transición no puede constituirse como Consejo de Estado, ya que el previsto en el Art. 251 es un órgano de consulta y no de gobierno. Entonces la propuesta de Guaidó para un Gobierno de Emergencia no se ajusta a la Constitución, cuyo restablecimiento se pretende, la cual establece el sistema presidencial de gobierno. Y el sistema presidencial previsto en ella es unipersonal: un solo Presidente de la República. Y sucede que más de 60 países democráticos han reconocido a Guaidó como el Presidente Legítimo, desde luego con el carácter constitucional de Encargado hasta la elección del titular del cargo. Entonces lo procedente es que el ciudadano Juan Guaidó presida el gobierno de transición por estar ya reconocido como Jefe de Estado en su condición de Encargado de la Presidencia de la República. No hay que inventar para no repetir lo que sucedió en 2002.

Pero Guaidó tampoco puede ponerse necio y, en consecuencia, debe aceptar un gobierno colegiado “de hecho”. Los gobiernos de transición de 1945 y 1958 fueron colegiados y todos sus miembros fueron co-presidentes, pero eso fue posible porque la Constitución fue reformada a la fuerza por tratarse de un Golpe de Estado. En este caso, no se puede hacer lo mismo porque se trata de restablecer la vigencia de la Constitución. Entonces lo adecuado sería inspirarse en la forma de gobierno de los países donde rige el sistema parlamentario, adaptándolo a la singularidad de la transición venezolana. Así Guaidó sería Jefe de Estado, el Vice-Presidente Ejecutivo semejaría a un Primer Ministro, completando la colegiatura con cinco Super-Ministros: el de Defensa y los cuatro representativos del Gabinete de Seguridad, Economía, Social, Infraestructura. Puede servirnos de antecedente la Junta Revolucionaria de Gobierno de 1945, cuyos miembros, con excepción del Presidente, eran todos ministros. 

En resumen: 1) Guaidó debe presidir el gobierno de transición como Jefe de Estado. No puede ser otro. Si ponemos otro se viene todo abajo como en 2002; y, 2) Pero Guaidó debe aceptar el gobierno colegiado compartiéndolo con un jefe militar y 5 personalidades civiles que le den solidez al gobierno de transición. Sólo no puede. Y si se pone agalludo y necio, o se deja manipular como hasta ahora, lo tumban perdiéndolo todo y malogrando esta oportunidad.

Jesús Antonio Petit Da Costa


GOBIERNO COLEGIADO DE TRANSICIÓN     13-04-20  



jueves, 9 de abril de 2020

EN POLÍTICA SE PUEDE Y DEBE PROVOCAR LA TEMPESTAD


El eminente sociólogo, Prof. Ramón Piñango, ha publicado este acertado twitter refiriéndose a la situación actual: “En el Mar de los Sargazos, calma chicha. ¿Se moverá el barco del país? ¿Qué viento lo moverá ¿Con qué rumbo?”.

Como ahora no se enseña geografía e historia, permítanme aclarar que el Mar de los Sargazos, descrito por Colón en su primer viaje, es un sector del Océano Atlántico tapizado por un bosque marino superficial de algas y planctons, el cual se caracteriza por la frecuente ausencia de vientos o corrientes marinas, lo que se llama “calma chicha”:  estado de la atmósfera cuando no hay viento y del mar cuando no hay olas.

Un escritor mexicano describió lo que significa para los marinos de mar y tierra, como somos todos: "Hablar de calma chicha es hablar de la quietud. Pero no de esa que cura la fatiga, no de esa que abre espacios a la meditación, no de la que es remanso en la turbulencia de la vida. Hablar de calma chicha es hablar de la otra quietud, la que desespera, en la que no hay negro ni blanco, ni frío ni calor, ni bien ni mal, la que sabe a muerte".

La expresión se trasladó a los fenómenos atmosféricos de las costas, donde la “calma chicha” precede a la tempestad. Podría suscribir estas palabras ajenas y aplicarlas a las costas corianas: “Calma chicha se llama la calma que antecede la tormenta. Eso lo aprendí de niño. Nací a metros del mar. Calma chicha es una expresión que oí de niño. Y conozco su realidad. La he vivido.” Hoy la siento, como el Prof. Piñango. En Venezuela hay una asfixiante y desesperante calma chicha.

Se inició la calma chicha en el momento en que el gobierno de Estados Unidos debió darle prioridad a la atención de sus ciudadanos ante la pandemia. Entonces Guaidó recurrió a los remos a ver si se le movía el barco de la transición. Inventó el Gobierno de Emergencia. No consiguió remeros. Quedó estancado en el Mar de los Sargazos, donde permanece. Mientras Maduro ya sin futuro, sobrevive por el virus chino que centró la atención general.

A diferencia de la atmósfera, en la política la tempestad se puede provocar y, en casos como el nuestro, se debe provocar. Dejando que Maduro cargue con la emergencia sanitaria del virus chino para que, en lugar de su salvación, sea su derrumbe. ¿Cómo? Hagan oposición como la harían los comunistas si los demócratas fueran gobierno. Agitación, agitación y más agitación. Dejen de ser políticamente correctos. Dejen los escrúpulos. Y abandonen el debate jurídico. Ubíquense en el terreno social. Háblenle al estómago de los hambrientos, al corazón de enfermos y familias de fallecidos, al cerebro de los que piensan. Hablen al estómago, al corazón y al cerebro de todos y provoquen el estallido de la rabia. Aprendan de los comunistas a hacer oposición, que es lo único que saben hacer.

Al país lo moverá una de estas dos tempestades: por sotavento, la rebelión militar antes de la intervención extranjera si los militares aprovechan, para salvarse, la calma chicha provocada por el virus chino; o por barlovento, el estallido de la rebelión popular, cuyas primeras manifestaciones en las gasolineras prueban que el pueblo desarmado puede hacer correr a los militares de la narcotiranía. Basta que la oposición haga oposición como la hacen los comunistas. Algún día los demócratas deben dejar de ser pendejos puritanos.

Jesús Antonio Petit Da Costa


ENCARGADURÍA 17                           08-04-20 



lunes, 6 de abril de 2020

ABRAN LA TEMPORADA DE CAZA DE CORRUPTOS


La “cúpula podrida” del gobierno títere de Cuba en Venezuela, representativa del castro-comunismo chavista, está siendo reclamada por la justicia de los Estados Unidos para ser enjuiciados sus miembros por narco-terrorismo, delito encubierto políticamente por ellos con el pretexto de arma de guerra asimétrica contra aquel país.

Con este reclamo judicial tenemos resuelto previamente un problema que se nos hubiésemos presentado durante la transición: qué hacer con esta “cúpula podrida”? Ya sabemos qué hacer: montarlos a todos sus miembros en un avión con rumbo a Estados Unidos y entregarlos a sus tribunales. Resuelto el problema.

Quedaría pendiente algo que nos compete e interesa: recuperar lo robado por ellos, por sus socios y por sus colaboradores a Venezuela. Es una tarea que debemos iniciar de inmediato. ¿Cómo? Declarando abierta, para venezolanos y extranjeros, la temporada de caza de corruptos castro-comunistas chavistas. Darle prioridad a la caza de las piezas mayores, que son los miembros de la “cúpula podrida” ya identificados, sin que ello obste la caza simultánea de todos los enriquecidos ilícitamente durante la narco-tiranía desde 1999.

Ya en 1996 con motivo de los delitos financieros que provocaron la crisis de los 90, propuse con el título de AGENDA DE LA JUSTICIA POPULAR CONTRA LA CORRUPCIÓN las medidas a tomar entonces y aplicables ahora. Las resumo:

1.- Ofrecer una recompensa a los venezolanos y extranjeros que suministren información que permita localizar y recuperar bienes pertenecientes a los corruptos y sus testaferros, tanto en Venezuela como en el extranjero. La recompensa sería no menor del 25%. En el caso de la “cúpula podrida” podría elevarse a 33% (un tercio de su riqueza malhabida).

2.- Ofrecer además el sobreseimiento de la causa a los de menor jerarquía que colaboren efectivamente con la justicia en la obtención de las pruebas que sirvan para incriminar a los capos o superiores jerárquicos suyos y para recuperar lo robado por ellos. 

Estas dos medidas sencillas explican el éxito de la justicia de Estados Unidos en el combate contra los delitos financieros, terrorismo y narcotráfico; de Colombia en el combate contra el narcotráfico; y de Italia en el combate contra la corrupción política (Operación Manos Limpias). 

He aprendido que los corruptos no temen a la cárcel porque tienen con qué comprar jueces y fiscales. Le temen a la confiscación de sus bienes. Hay que atacarlos por el bolsillo. 

Propongo entonces:

1.- Que, abierta como ha sido por Estados Unidos la temporada de caza de la “cúpula podrida” del gobierno títere de Cuba en Venezuela, Guaidó declare abierta también la temporada de caza de todos los corruptos.

2.- Que a los candidatos a participar en la caza de todos los corruptos los exhorte a ir acumulando y completando la información sobre la pieza escogida para presentarla apenas se instale el gobierno de transición, en la forma y ante la autoridad que se le indique, a los fines de garantizarle la recompensa.

Jesús Antonio Petit Da Costa


 ENCARGADURÍA 16                        06-04-20   

 

domingo, 5 de abril de 2020

AMNISTÍA PARA LOS MILITARES QUE DERROQUEN A MADURO


La propuesta de Estados Unidos apoyado por la OEA, el Grupo de Lima y la Unión Europea: 1) Guaidó y Maduro se apartan; 2) Asume el Gobierno un Consejo de Estado; y, 3) Enseguida se celebran elecciones: presidencial y parlamentarias, fracasó porque Maduro no lo aceptó. No podía hacerlo sin el consentimiento de Cuba, de la cual es títere. Si lo hace no tendrá donde esconderse de la justicia de Estados Unidos porque perdería su único refugio seguro. Además al venderse a Cuba le ha vendido su alma al diablo, porque para garantizar su lealtad Cuba lo ha rodeado de anillos de seguridad, con el pretexto de protegerlo pero con la intención de ajusticiarlo si no obedece sus órdenes. Era Cuba la que debía aceptar la propuesta y no Maduro, cuya sumisión puso a prueba a la vista de todos obligándole a despacharle tanqueros cargados de gasolina y diesel mientras en Venezuela escasean.

Está corriendo ahora el plazo para que los militares derroquen a Maduro adelantándose a la intervención extranjera para evitarla. Sólo los militares pueden hacerlo, porque: a) la oposición radical no se organizó como resistencia clandestina al estilo de los años 50 cuando fue derrocada la anterior tiranía; y, b) Guaidó no siguió el ejemplo de Francia: De Gaulle en el extranjero pactando con los Aliados y una resistencia clandestina adentro armada con las  dotaciones enviadas desde el exterior por diferentes vías.

La segunda parte de la propuesta de Estados Unidos, apoyada por la OEA, el Grupo de Lima y la UE, lleva implícita esta invitación a los militares a derrocar a Maduro constituyendo un Consejo de Estado como gobierno de transición, en acuerdo con la AN. Para que la invitación a los militares sea tentadora hay que abandonar el maximalismo y ser pragmático. Invoco la experiencia de 1958. Entonces hubo una amnistía de hecho en favor de los militares que derrocaron al tirano. Veamos: los cinco integrantes de la primera junta militar eran pérezjimenistas, que habían hecho su carrera militar apoyando al tirano en los golpes de 1948 y 1952 y durante toda su dictadura. Nadie pidió su enjuiciamiento después que derrocaron al tirano por los posibles delitos que pudieron cometer durante la tiranía; por el contrario, todo el país estuvo agradecido por su acción. Apliquemos la lección de 1958: a todos los militares participantes en el derrocamiento de Maduro se les beneficiará con la amnistía pero con la excepción que digo a continuación.

Dos de los cinco miembros de la junta militar de gobierno estaban muy identificados con el tirano derrocado: uno era su piloto de confianza y el otro su compadre, ambos con cargos relevantes. Entonces el pueblo, con los jóvenes al frente, nos lanzamos a la calle para exigir el cambio de los dos repudiados por su identificación con el tirano. Accedieron los militares apartando a los rechazados que huyeron del país y en su lugar fueron escogidos dos civiles empresarios: Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. A partir de ese momento la junta de gobierno fue cívico-militar. Y esa junta nos llevó a la elección presidencial que dio inicio a 40 años de democracia.

Aplicando la lección de 1958 sugiero a Guaidó ofrecer amnistía a los militares que participen en el derrocamiento de Maduro e instalación del gobierno de transición cívico-militar. Pero aclarando que no se beneficiarían de la aministía los ya reclamados por la justicia de Estados Unidos y los incursos en delitos de lesa humanidad, narcotráfico y tráfico internacional de lavado de dinero. Y en prueba de su seriedad presentar el respectivo proyecto de ley a la AN para su discusión y aprobación.

Lo que aquí propongo no es lo que yo hubiese deseado para sentar escarmiento, porque si pudiéramos propondría el enjuiciamiento sin excepción de todos los que hayan delinquido hasta el guardia que cobra por dejar pasar una mercancía, pero aprendí en mi profesión una lección de realismo en la lucha contra la delincuencia organizada: o la divides premiando la delación y la liquidación de los capos o jefes, o terminarás derrotado por ellos.

Jesús Antonio Petit Da Costa



ENCARGADURÍA 15                       05-03-20

domingo, 29 de marzo de 2020

LOS DOS FAVORES QUE ACABA DE HACERNOS LOS ESTADOS UNIDOS



Dos son los favores que acaba de hacernos la justicia de Estados Unidos al ordenar la captura con recompensa de la cúpula de la narcotiranía de la delincuencia organizada que nos ha impuesto Cuba como gobierno títere:

1.- El primer favor: Liquidar la maniobra de colaboracionistas de la MUD y ultracolaboracionistas de la Mesita, los cuales habían pactado con la narcotiranía la celebración de elecciones parlamentarias para oficializar la cohabitación teniendo a Maduro como Presidente de la República hasta 2025.

Si insisten los colaboracionistas y ultracolaboracionistas en sostener a Maduro hasta 2025 se convertirán en cómplices de los enjuiciados por narcotráfico y corrupción, corriendo el riesgo de que vayan a juicio en Estados Unidos con el beneplácito de muchos venezolanos que lo pedirían.

Colaboracionistas y ultracolaboracionistas ya eran enjuiciables en Venezuela por complicidad con Maduro, quien está incurso en el delito de traición a la patria por ser títere de Cuba, en el delito de usurpación de la presidencia, en el delito de corrupción (fue condenado por el TSJ Legítimo en sentencia de validez reconocida por la AN) y en los delitos enjuiciables ante la Corte Penal Internacional por los cuales ha sido denunciado formalmente por varios gobiernos democráticos debido a que no hay tribunales imparciales en nuestro país. Pero su enjuiciamiento debe esperar que se instale el gobierno de transición y sea depurado el Poder Judicial y el Ministerio Público ante los cuales deberán justificar su reiterado colaboracionismo.

Recuerden que Francia enjuició a los colaboracionistas comenzando por el Mariscal Petain, héroe militar.

2.- El segundo favor: resolvernos un problema grave que se nos presentará en la transición. Consiste precisamente en el enjuiciamiento y prisión de la cúpula de la narcotiranía. No dispondremos de Poder Judicial y Ministerio Público para esa tarea inmediata. Su depuración nos llevará tiempo. Mientras tanto, la cúpula podrá tener jueces y fiscales complacientes por identificación política y comprar a los que no lo sean. No estaremos, pues, en condiciones de que se haga justicia. Entonces saldrán en libertad y serán el mayor obstáculo para la transición a la democracia.

No podemos permitir que se repita lo que pasó cuando Chávez renunció. Ahora tenemos la solución: entregarlos a Estados Unidos para que los tengan presos mientras sus tribunales los enjuician y condenan. De este modo no estorbarán para restablecer la democracia. Y, tomando de modelo lo que se hizo con Noriega, cuando cumplan su condena en Estados Unidos tendrán abiertos juicios por los delitos cometidos en Venezuela con tribunales y fiscales nuevos, depurados como estarán para entonces el Poder Judicial y el Ministerio Público. Y, en consecuencia, podrán ser enjuiciados también los supuestos opositores que hayan recibido o hecho negocios con la narcotiranía, e incluso los que se hayan apropiado indebidamente del dinero ingresado por ayuda humanitaria o por cualquier otro concepto.

¿Ven porqué algunos supuestos opositores no han celebrado las órdenes de captura emitidas por las autoridades judiciales de Estados Unidos? Pues, nosotros los llamados radicales debemos celebrarlas y aún más agradecer estos favores que acaban de hacerle al pueblo venezolano.


ENCARGADURÍA 14                          29-03-20