lunes, 22 de abril de 2013

Ilegitimidad agravada





Liberación Nacional y No-Reelección (23)


La crisis política no ha sido resuelta. Sigue allí. La auditoría del 46% de los votos sólo ha postergado el desenlace, actuando la crisis económica como un combustible regado en el piso del sistema. El ajuste profundo que demanda abrirá las compuertas a un posible estallido social. El sistema va camino a la voladura.



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La crisis política no tiene salida electoral. Nunca la tuvo porque es una crisis sistémica. Ahora todos saben que las elecciones son y seguirán siendo fraudulentas, así cuenten y recuenten los votos. Lo que decíamos unos pocos, a quienes nos llamaban peyorativamente radicales, ha saltado a la vista del mundo entero como una verdad irrefutable. En Venezuela los procesos electorales son fraudulentos desde que nos gobiernan los comunistas.



Ventajismo y fraude son las columnas electorales del sistema. Consumado el ventajismo está ganada la mitad de la elección. La otra mitad se asegura con el fraude. Alguien falló para que la diferencia fuera de menos de un millón de votos, como se acostumbra. Forzado al recuento el régimen vuelve a hacer uso del ventajismo. Proclama el ganador sin haberse hecho el recuento. Acepta éste para después que el proclamado se juramente. Después de posesionado, se demorará el recuento lo suficiente para que la gente se canse de esperar y, desde luego, terminará convalidándose lo hecho antes, a menos que la presión de calle obligue a un pronunciamiento contrario. Y si fuere así, la última palabra la tendrá el TSJ que ha hecho ver que sentenciará a favor de Maduro. El que cae en la trampa no sale de ella. No tiene escapatoria. Para eso todo está atado y bien atado.



Pero ahora el sistema cojea de la pata que alardeaba: el pueblo está convencido de que todo el proceso electoral es fraudulento. Ni que la oposición acepte un resultado adverso, podrá borrarse la mancha del fraude de esta elección. No hay bautismo que limpie a Maduro de su pecado original: la ilegitimidad. Es el más ilegítimo de todos los presidentes en la historia de Venezuela. Comenzó por gobernar en nombre de quien ya era difunto, diciendo que seguía vivo. Continuó presentando un documento supuestamente firmado por quien ya era difunto. Y, finalmente, ha ocultado el acta de defunción del difunto, escondiendo la fecha, el lugar y la causa. A esta cadena de ilegitimidades, se le añade ahora, lo que nunca antes había ocurrido: la acusación de fraude por la oposición, que no se la quita ni la bendición papal, si la consiguiera, y mucho menos el TSJ.



A la mácula de ilegitimidad se le agrega en su persona el haber sido  escogido por Cuba, sin ningún otro mérito que la adhesión y la fidelidad. Lo único que estudió en su vida fue la doctrina comunista impartida en Cuba. Se ganó la confianza de los Castro, quienes practican la peor especie de comunismo: monárquico, militarista y degenerado, porque convierte a la gente en lumpen tarifado. El papel de Maduro es implantar el modelo cubano y mantener a Venezuela bajo el dominio de Cuba, hasta constituir formalmente la Confederación Vene-Cuba que existe de hecho, como lo demuestra que Cuba haya escogido el sucesor del difunto. Pero mientras los Castro le habían hecho creer al difunto que sería el presidente de Vene-Cuba, porque la vejez de ellos hacía presumir que morirían primero, con Maduro la situación es diferente. La presidencia la tendrá Cuba.



En socorro de Maduro, para suplir su ilegitimidad, viene la Internacional Comunista de América Latina (Foro de Sao Paulo) y el Eje del Mal (Corea del Norte, Irán, Siria, etc.) Se explica por su identificación política. Distinto es el caso de la Colombia de Santos. ¿Qué hay detrás de su apoyo? Solamente lo sabremos cuando Maduro muestre públicamente su partida de nacimiento y las de sus padres. Hay que tener presente que los guerrilleros colombianos que ocupan la región fronteriza son comunistas, pero también colombianos. Significa que toda la región fronteriza con Colombia está ocupada por colombianos, por añadidura comunistas. Son bienvenidos a Venezuela los colombianos pacíficos, trabajadores y honestos, pero no podemos permitir la presencia de colombianos armados que ocupan territorio nacional. Estos colombianos están ejerciendo posesión a favor de su país, lo que va en contra de Venezuela ya que la mejor política de buena vecindad, tan necesaria, debe basarse en una regla elemental: cada quien en su casa y Dios en la de todos.

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