lunes, 11 de mayo de 2020

CERRADA POR AHORA UNA VÍA, QUEDAN LAS OTRAS DOS


Repito lo dicho: Sólo saldremos de Maduro, títere de Cuba, y su narcotiranía por una de estas tres vías: 1) Rebelión cívico-militar dentro del territorio nacional; 2) Invasión de ejército expedicionario organizado con venezolanos y voluntarios de otras nacionalidades en el extranjero; y, 3) Intervención militar extranjera que sólo se daría si el interventor considera en peligro la seguridad nacional de su país. No hay otra salida. Está descartada la electoral y pacífica. El que insista en ella es colaboracionista. El que hable de elecciones y paz es colaboracionista. Así se vista de opositor. El colaboracionista es un hermafrodita: parece opositor pero tiene los atributos del otro sexo.

Con la renuncia de JJ Rendón, aceptada por Guaidó, quien seguramente se la exigió, queda cerrada por ahora la segunda vía por tres motivos: 1) Guaidó ha confirmado con su reacción que está bajo el control absoluto de los colaboracionistas de la MUD-G4 y sometido al chantaje de los ultracolaboracionistas de la Mesita. Accedió a escondidas a la propuesta de Rendón de organizar un ejército expedicionario para invadir a Venezuela y derrocar a Maduro, destinando a este fin recursos provenientes del dinero que ingresa a la Encargaduría de la Presidencia de la República, pero al ser descubierto el proyecto por el fracaso al ser infiltrado, Guaidó se rebajó ante colaboracionistas y ultracolaboracionistas aceptando que lo amenazaran con la destitución y lo regañaran como si fuera subalterno. Ha debido desafiarlos así como desafió a Maduro para que lo destituya. No se hubieran atrevido. Saben que pierden más ellos, porque no pueden cambiar de caballo a mitad del río. Se les cae el negoción que tienen montado. 2) La MUD-G4 tiene destinado para el reparto entre ellos el dinero que ingrese a la Encargaduría (CITGO, Monómeros, etc.). Todo se divide en 4 partes, una para cada partido. Por ello forman la banda G4. Está prohibido usar ese dinero para conspirar contra Maduro, porque es para su lucro personal. No se puede contar con ese dinero para financiar una conspiración y mucho menos un ejército expedicionario. 3) No puede haber conspiración sin secreto. Pero está visto que el secreto, vital cuando se trata de un ejército expedicionario, es prácticamente imposible porque la narcotiranía, además de sus servicios de inteligencia, cuenta con los colaboracionistas y ultracolaboracionistas como sus soplones que, a cambio de negociados, han pactado con ella la celebración de elecciones como única alternativa. Y por si fuera poco, hay una legión de periodistas que compiten por dar el “tubazo” sobre la conspiración. Desde luego, el “tubazo” se lo dan a la conspiración en la cabeza tumbándola.

Quedan, pues, las otras dos vías, que están conectadas, como lo explicaré luego, después de haberle tomado la medida a Guaidó con este incidente.

Jesús Antonio Petit Da Costa


ENCARGADURÍA 27                           11-05-20



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