viernes, 1 de febrero de 2019

LOS HECHOS ESTÁN DÁNDONOS LA RAZÓN A LOS EXECRADOS RADICALES: "GUERREROS DEL TECLADO"



I) Sosteníamos que la abstención masiva y militante era la mejor manera de deslegitimar a la narcotiranía comunista de la delincuencia organizada, porque pondría en evidencia ante el mundo entero que en Venezuela no hay democracia.
Estamos viendo los resultados de la abstención masiva y militante: 1) Anuló política y jurídicamente primero a la Constituyente Comunista desconocida como autoridad por el pueblo venezoalno y por todos los países democráticos, quedando reducida a parapeto grotesco. 2) Anuló políticamente a los gobernadores, convertidos en payasos colaboracionistas los cuatro que se prestaron a la farsa. 3) Anuló política y jurídicamente la reelección fraudulenta de Maduro para el período 2019-2025, con la consecuencia del desconocimiento de su autoridad por la AN, por la OEA y por todos los países democráticos de América y Europa. Así, pues, la abstención masiva y militante nos ha dado tres victorias políticas de repercusión mundial, ganando a nuestro favor el apoyo contundente de la comunidad internacional.
II) Sosteníamos la obligación de la AN de elegir a un Encargado de la Presidencia de la República, llamado por algunos Presidente Encargado o Presidente Interino, como consecuencia de dos decisiones suyas que respaldamos: 1) La del 23-10-16 que declaró roto el orden constitucional por el Golpe de Estado dado por Maduro en connivencia con el TSJ, lo cual constituía el supuesto de hecho previsto en el Art. 333 de la Constitución, cuya consecuencia jurídica es restablecer su vigencia efectiva tomando discrecionalmente las medidas conducentes a este fin, que en este caso debió comenzar por la deposición de Maduro y designación de su sustituto; y, 2) La del 09-01-17 que declaró la falta absoluta de Maduro (Art. 233), cuya consecuencia jurídica es la acefalía o vacancia del cargo que había desempeñado hasta esa fecha, debiéndose por tanto proveerlo con un Encargado de la Presidencia de la República. Sostuvimos que, por abstenerse de proveer el cargo, la AN había incurrido en omisión constitucional en ambos casos. La respuesta que nos dieron los colaboracionistas fue: ambos acuerdos de la AN son “inejecutables.”
Sucedió entonces que el 10-01-19 se produjo la falta absoluta del Presidente Electo por su inexistencia, por cuyo motivo el Presidente de la AN, diputado Juan Guaidó, quedaba investido, por disposición expresa de la Constitución (Art. 233), como Encargado de la Presidencia de la República, y así debía reconocerlo la AN. Pero los colaboracionistas empezaron a maniobrar con diversos pretextos para que también la Constitución fuera “inejecutable”.
Movido por los radicales “guerreros del teclado” el pueblo exigió a Guaidó que asumiera el cargo cumpliendo el deber que le impone la Constitución. Y, sin duda, fue por este motivo que Guaidó obvió los impedimentos de los colaboracionistas prestando ante el pueblo el juramento que se le exigía para su reconocimiento internacional.
III) Al asumir Guaidó como Encargado de la Presidencia de la República se produjo el efecto político que estábamos buscando desde cuando en 2016 propusimos hacer esta designación. La autoridad de Maduro está desgastándose cada día. Cuando Maduro, como todos los tiranos, no puede poner preso a Guaidó resulta evidente que ha perdido la autoridad. Y cuando Maduro, como todos los tiranos, reconoce de hecho que si toca al legítimo se expone a la reacción violenta del pueblo y a la acción concertada de la comunidad internacional, resulta evidente que nada detiene su caída.
IV) Sostuvimos que la salida está en la calle. Sin calle no hay  salida. Y el Presidente Guaidó lo ha reconocido convocando a sucesivas manifestaciones. El paso sucesivo deberá ser organizarnos como ejércitos civiles los 5 millones de venezolanos en el extranjero y los 20 millones que permanecemos aquí.
Cualquiera de los tiranos que ha padecido Venezuela habría salido del país ante la certeza de la proximidad del fin de la tiranía. Pero ya lo he advertido: Maduro no es Maduro. Es Cuba, de la cual es títere. Si traiciona a Cuba, lo ejecuta Cuba. Ha vendido su alma al diablo. Y es el diablo el que se la llevará.
Como se ve: estamos próximos al desenlace porque los execrados radicales, “guerreros del teclado”, nunca se rindieron. Y los hechos les han dado la razón.


LIBERACIÓN NACIONAL 23              01-02-19



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