jueves, 8 de agosto de 2013

Todo ha sido un engaño



   
Reconozco que Capriles es inteligente. Reconozco que los directivos de la MUD son todos inteligentes. Como son inteligentes sin duda, debieron prever las consecuencias de la desmovilización de la gente en abril y la previsible sentencia del TSJ sobre las impugnaciones de la elección presidenciales. Entonces porqué han actuado como lo han hecho? Sólo hay una explicación: engañaron a sus electores con cuentos chinos para llevarlos otra vez ciegos a votar en las municipales. Los electores de oposición han sido vilmente engañados.
La farsa comenzó el mismo día de la elección. Ese día Capriles tuvo presente la reacción ante su reconocimiento inmediato de la victoria de Chávez el 7-O, sobre todo su declaración de que no hubo fraude y su condena a los que llamó radicales. La consecuencia de su actitud fue el castigo que los electores de oposición dieron a los candidatos de la MUD en las elecciones regionales. Apenas sobrevivieron tres gobernadores y en dos casos atados por consejos legislativos comunistas.
Con esta experiencia, la MUD y Capriles cambiaron el discurso el 14-A pensando en las municipales convocadas para junio. Decidieron denunciar el fraude y proclamar la ilegitimidad de Maduro. La consecuencia lógica de esta actitud era lanzarse a la calle. Hicieron el aguaje y enseguida desconvocaron. Pero para mantener entretenidos e ilusionados a los electores hasta las municipales demandaron la nulidad de la elección presidencial, a sabiendas de que el CNE no accedería a la revisión ni el TSJ a sentenciar a favor. Inteligentes y veteranos políticos como son no podían esperar otra cosa.
Como los cubanos que dirigen el PSUV no son bobos tampoco hicieron una jugada maestra. Rodaron las municipales para diciembre, plazo suficiente para que se le enfriara el ánimo a los electores de oposición al ver que la MUD no hacía nada mientras Maduro seguía gobernando a pesar de su ilegitimidad. Y dando tiempo a que el TSJ matara su ilusión antes de las municipales. El TSJ ha neutralizado totalmente la estrategia de la MUD para engañar a los electores de oposición declarando inadmisibles todas las demandas presentadas. Si las hubiese admitido, como era lo procedente, hubiese dado a la MUD la oportunidad de seguir su estrategia de engaño mientras durara el juicio que sería más allá de diciembre. Le hubiera sido fácil usar la treta de convertir las municipales en un plebiscito con mensaje al TSJ. Pero al declararlas inadmisibles liquida el asunto dejando a la MUD y Capriles sin otro recurso que anunciar que recurrirán a las instancias internacionales. Esto significa regalarle a Maduro su período de seis años completos. Tómese en cuenta que hace siete años fue cerrada RCTV y es ahora cuando el asunto está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. De modo que cuando vayan a sustanciar el juicio sobre el fraude electoral de Maduro, si acaso admiten la denuncia, ya no habrá materia sobre la cual decidir porque Maduro habrá terminado su período.
Conclusión: todo ha sido un engaño a los electores de oposición.
REFLEXIONES 18
08-08-2013

miércoles, 7 de agosto de 2013

La doble usurpación: la ilegitimidad del jefe de gobierno y la ilegitimidad del jefe de la oposición.




Ya sabemos que Maduro es un gobernante ilegítimo, puesto que se “robó las elecciones”. Su elección es el resultado de un fraude masivo, descarado y descomunal. En consecuencia, es un usurpador del cargo de presidente. Esta usurpación está agravada porque era inelegible. Lo era por el cargo que desempeñaba para la fecha de su postulación (vicepresidente). Y lo era con mayor razón porque no ha probado ser venezolano por nacimiento.
Ahora bien, Capriles fue escogido candidato de una alianza electoral de oposición para la elección presidencial de 2.012, la cual perdió. Esta alianza electoral lo volvió a postular para la elección presidencial de 2.013. Según sus propias palabras, Maduro le “robó las elecciones cometiendo fraude.” Si Maduro se la robó, fue porque Capriles se la dejó robar. No persiguió al ladrón, lo que hubiera sido posible pidiéndole auxilio a sus electores para que se lanzaran a la calle, sino recurrió a la policía de la cual se valió el ladrón (CNE) y al juez puesto allí por el ladrón (TSJ). Pasó lo que tenía que pasar. El policía dijo: ¿robo?, yo no he visto robo. Y el juez le dirá lo mismo, después de hacerlo esperar.
Una alianza electoral es algo transitorio. El candidato que ella escoja no es eterno. Es sólo para esa elección. Por consiguiente, el candidato de una alianza electoral de oposición no puede declararse jefe de la oposición. Es únicamente candidato y, pasada la elección, deja de serlo. Si, por el contrario, el candidato derrotado se erige en jefe de la oposición, estará incurso en ilegitimidad de origen, por fraude al elector. Ya que al elector se lo exhortó a elegir un candidato, no al jefe de la oposición. La inmensa mayoría que votó por Capriles lo hizo, no por él, sino por ser el candidato de unidad; y no para ser jefe de la oposición, sino para ser jefe de un gobierno de transición. Otra interpretación sería un fraude al elector de oposición.
Estamos, pues, ante un caso sin precedentes: la ilegitimidad del que usurpa la jefatura del gobierno y la ilegitimidad del que usurpa la jefatura de la oposición. Algo insólito, propio del surrealismo político que vivimos. Ambas usurpaciones nos obligan a la toma de decisiones.
REFLEXIONES 17


lunes, 29 de julio de 2013

La independencia de los independientes



Liberación Nacional y No-Reelección (37)



El mandato otorgado a la MUD se extinguió con la elección presidencial de 2.013, que se dejó robar. Carece de sentido prorrogarlo hasta el lejano 2.018, demostrada su perfecta inutilidad para acabar con el continuismo. Los independientes podemos considerarnos libres del compromiso adquirido. 

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El difunto desapareció políticamente el 8 de diciembre. Han transcurrido ocho meses. Y no ha pasado nada. Los Chávez siguen en La Casona. Maduro sigue en Miraflores, a pesar de su triple ilegitimidad: impuesto por Cuba, resultado de un fraude descarado y no ser venezolano por nacimiento. El CNE sigue igual. Lo mismo todos los poderes públicos y con ellos los mismos almirantes y generales. Cuba dueña de Venezuela y la “aristocracia roja” sigue saqueando el país, tranquilamente y sin temor a perder el poder. Esto sólo tiene una explicación: no hay oposición que “menée la mata”.
Qué distinto a cuando murió Gómez, como lo cuenta la historia. Sucedió un diciembre. Enseguida fueron invadidas por el pueblo las propiedades del difunto y su familia. Hubo manifestaciones sucesivas en Caracas, concurridas y entusiastas, que forzaron a López Contreras, el sucesor del tirano, a dar un viraje, soltar a los presos políticos, permitir el regreso de los exiliados, liquidar el gomecismo duro, reducir el período presidencial a cinco años, establecer la no-reelección inmediata e iniciar la transición a la democracia. Este viraje de López lo salvó de que la rebelión del pueblo lo derrocara. Y conste que López no fue impuesto por otro país. No era un tampoco un extranjero infiltrado, sino un venezolano por nacimiento. Su legitimidad era indiscutible. Agréguese que no había inflación, ni devaluación, ni escasez. Venezuela era un país con estabilidad de moneda y de precios y además solvente porque había pagado toda su deuda externa. No le debía a nadie. No había tampoco inseguridad. La gente podía dormir tranquila con las puertas abiertas. Había pobreza, sin duda, pero también esperanza. Y, sin embargo, el pueblo se lanzó a la calle para exigir democracia venciendo el miedo, que era lógico porque la tiranía había sido cruel.
¿Porqué se consiguió entonces lo máximo que se podía conseguir en un país de analfabetas y ahora no a pesar de que están dadas todas las condiciones, faltando nada más liderazgo para promoverla y dirigirla? La respuesta es sencilla: no existía la MUD ni había un jefe de la oposición. Como no existía la MUD, porque no había partidos, nadie estaba pendiente de elecciones, sino del cambio de régimen y fin de la tiranía. Como no existía un jefe de oposición, todos los aspirantes, que eran líderes estudiantiles (Betancourt, Villalba, Leoni), estaban obligados a competir en valentía y radicalismo, desde la tribuna y en la calle. ¿Hubo muertos? Desde luego, la historia registra la muerte del estudiante universitario Eutimio Rivas, que desde entonces y por muchos años fue el símbolo de la lucha por la democracia. Hubo también planazos, golpizas y presos. Todos los demócratas sabemos, porque lo hemos aprendido en las tiranías, que la democracia sólo se consigue peleando en la calle.
La comparación sirve para demostrarnos que la MUD ha fracasado. No sirvió para salir de Chávez, que ya no está porque murió. Que no esté se lo debemos a Dios, no a la MUD. Pero el difunto nos dejó a Maduro, consciente de que, a pesar de su triple ilegitimidad y de que carece de su liderazgo civil y militar, se mantendría en el poder por la inutilidad de la MUD. Y tenía razón. La MUD ha sido perfectamente inútil para acabar con el continuismo.
Recordemos que la MUD fue constituida exclusivamente para ganar la elección presidencial de 2012 con un candidato único. Así se hizo. Los independientes respetamos este compromiso de los partidos. Las circunstancias obligaron a prorrogar el mandato para la elección presidencial de 2.013. Los independientes lo aceptamos. Pero la MUD se dejó robar la elección con un fraude descarado y masivo. Debió convocar a la calle y no lo hizo. Su excusa: el gobierno mataría gente. Excusa perfecta para no hacer nada, ahora y nunca, ya que siempre habrá el riesgo de muerte en toda oposición de calle contra una tiranía.
La MUD no recibió mandato para representarnos indefinidamente. Su mandato era exclusivamente para ganar la elección presidencial de 2.012. Este mandato le fue prorrogado por el imprevisto de la elección de 2.013. Pasada ésta, se extinguió el mandato. Ya no tiene la representación que aduce. Ni sus actos nos obligan a los independientes. Allá los partidos.
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lunes, 22 de julio de 2013

La clave para motivar la oposición de calle



Liberación Nacional y No-Reelección (36)



Los incidentes de la familia del difunto y de su sucesor ilegítimo con damas comprometidas con el régimen, pero excluidas de la aristocracia roja, muestran que las contradicciones afloran subiendo a la superficie, confirmando que están dadas las condiciones objetivas y subjetivas para el cambio. Falta menear la mata haciendo oposición de calle, dirigiéndola contra la “oligarquía roja”.
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Hay contradicciones entre el régimen y la sociedad. Hay también contradicciones dentro del régimen. Ambas están vinculadas. Profundizar estas contradicciones debe ser la tarea inmediata de una oposición verdadera, la que ya tiene claro que el desenlace se dará en la calle.
Existe una contradicción insalvable entre la oligarquía gobernante o “aristocracia roja” y la inmensa mayoría de los venezolanos. La “aristocracia roja” es el estamento minúsculo convertido en oligarquía. Son los mismos tipos gobernando durante catorce años. No hay caras nuevas. Siempre ellos, nada más ellos, sólo ellos. Forman la casta de los “nuevos ricos”, los asaltantes del poder, los que se han chupado los petrodólares, los que han saqueado a Venezuela robándole la renta petrolera a los pobres. Esta “aristocracia roja” nada en la abundancia. Su riqueza es obscena. Su ostentación, insoportable. Enfilar la lucha de clases contra la “aristocracia roja”, trasladando en contra suya el odio de los explotados y el resentimiento de los excluidos, que ya comienza a manifestarse espontáneamente, es fundamental para motivar la oposición de calle.  Al hacerlo así se hará evidente también la contradicción entre esta “aristocracia roja” y los chavistas pobres, a quienes hay que abrirles los ojos para que vean cómo han sido engañados y robados. Ellos, aunque lerdos, también piensan. Y ya surgen manifestaciones de que comienzan a pensar. Debemos montarnos en el discurso del difunto, que lo llevó al poder y lo mantuvo allí, para usar contra la “aristocracia roja” el odio y el resentimiento sembrado por él en su prédica constante. 
Con este fin hay que trasladar la lucha de lo electoral a lo social. Son muchos los motivos de protesta, pero todos tienen el denominador común: los únicos que viven bien son los miembros de la “aristocracia roja”. Los demás, sobre todo los pobres, somos sus víctimas. Los pobres viven en la escasez, mientras ellos viven en la abundancia. A los pobres no les alcanza el dinero para sobrevivir porque la inflación los arruina, mientras a la “aristocracia roja” le sobra dinero para comprar de todo y lo más fino. Los pobres hacen cola de madrugada en el mercado, para comprar una bolsita de lo que se consiga, mientras a ellos les llenan la despensa de regalo. A los trabajadores les dan un salario de hambre (US$76 al mes), mientras ellos perciben un sueldo astronómico y aún así roban porque son insaciables. Idéntica pensión (US$ 76) le dan a los viejos que los condena a la muerte de mengua si no tienen un hijo que los socorra. A los jóvenes les han secuestrado el futuro y por eso emigran. A las universidades les niegan los recursos que ellos se roban. Los hospitales están en el suelo mientras ellos se hacen ver en las mejores clínicas del extranjero. De nada vale estudiar y trabajar porque ellos ni estudian ni trabajan y están podridos de reales. Comprar un carro es imposible para el común de la gente pero ellos poseen tremendas naves, además con chofer. Al pobre le sale autobús destartalado en el cual lo asaltan. Recurre al metro y cuando llega viene hasta el tope y con retardo. A todos nos asaltan y a ellos no porque están protegidos y custodiados. No hay dólares para nadie más que ellos, que los compran por millones para tenerlos en paraísos fiscales. Todo negocio pasa por sus manos y si no los hacen suyo, piden su cuánto hay pa´eso. En un país que no tiene prevista una guerra, ni siquiera la justificada para recuperar el Esequibo, compran toda clase de armamentos, pero sólo para robar. Nunca usarán esas armas, pero sí los billetes que se embolsillan. En fin, se chupan toda la renta petrolera y sólo chorrean una miseria para los pobres, haciéndoles ver que es un favor. El favor que hace el ladrón si te devuelve la cartera vieja después que te ha dejado hasta sin cédula.
He aquí la clave para la motivación de la oposición de calle: transferir contra la “aristocracia roja” el odio y el resentimiento de los pobres, y hacer que todos los excluidos, sobre todo los universitarios y los jóvenes, los hagan suyos.
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