jueves, 28 de abril de 2011

Lloviendo sobre mojado

He dado el perfil del presidente adecuado para la transición: independiente, veterano, no-oligarca y cuatriboleado. Al hacerlo he querido obligar a la reflexión, ahora cuando va a iniciarse apenas la campaña para las primarias y aún no se han desatado las pasiones por la adhesión a un candidato. Voy a insistir. Creo que es mi deber, despojado como estoy de compromiso político, y por ello insospechable de estar a favor o en contra algún aspirante. Espero que ninguno lo tome como algo personal.
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Los candidatos de partido tienen una debilidad intrínseca. A los militantes de otros partidos se les hace difícil votar por él. A los independientes se les hace incómodo hasta votar usando la tarjeta de un partido, lo que justifica el reclamo de una tarjeta única de la oposición. En las actuales circunstancias esto se agrava porque, siendo pequeños todos los partidos, el voto implica concederle la hegemonía de la oposición al partido del candidato, en perjuicio de los otros. Cualquiera entenderá que a muchos, sobre todo a los que integran la maquinaria del partido excluido, no les agradará hacer esta concesión. A final de cuentas, el candidato de partido, gane o pierda, habrá convertido a su partido en el mayoritario con el voto de los demás, por lo cual resulta explicable la inhibición o renuencia de los otros. Este solo hecho justificaría la escogencia de un independiente, aparte de las razones que expuse la semana pasada. En este momento histórico del país el mayor acto de patriotismo que podría dar un partido sería postular un independiente. Hasta ahora ninguno lo ha hecho, proyectando una imagen de ambición desmedida. Es la hora del desprendimiento, de pensar más en Venezuela que en el partido. La hora de los candidatos de partido vendrá después de la transición.
He dicho que la transición exige un veterano. No sólo por la experiencia, sino también que por su edad se nos hará menos difícil hacerlo entrar por el aro de la no-reelección, la cual será regla fundamental de la nueva democracia.  ¿La aceptaría un joven de 40 años?  Desde el momento en que lo haga, tengámoslo como mentiroso. Si lo jura, incurrirá en perjurio. No hay en la historia de América Latina un solo caso de un joven presidente que no haya buscado la reelección, maniobrando descaradamente para hacérsela aprobar. ¿En qué cabeza cabe que a los 46 años, después de haber tenido el poder máximo, un hombre se retire para hacer vida de político jubilado? Nadie en su sano juicio se lo cree. Entonces cómo vamos a creerle tamaño embuste a un muchacho que se postule. Aquí cabe una advertencia: no tengo nada contra los jóvenes que anuncian su postulación. Al contrario, considero que son valiosos, promesas con mucho porvenir. Les daría un consejo: moderen su ambición. Esperen su hora que vendrá más adelante.
He dicho que un oligarca no es el adecuado para presidente de la transición. A la palabra “oligarca” le ha dado El Tirano el significado impropio de rico especulador. ¿Descalifica políticamente ser “oligarca”? En la Venezuela actual sí. No sólo por rico, que mueve el resentimiento social explotado por los comunistas, sino por la imagen de especulador, que despierta el odio de los desposeídos. Por este motivo un candidato que encaje en la definición de “oligarca” puesta de moda por los comunistas, sería descuartizado. No llegaría a presidente. En todas partes le pondrían el canto de la Guerra Federal: “oligarcas, temblad, viva la libertad.” Para que un “oligarca” llegue al poder tendrá que haberse estabilizado la nueva democracia y haberse aplacado los resentimientos sociales. Los “oligarcas” deben, por ahora, ayudar a la transición posponiendo sus legítimas ambiciones de poder político.
Finalmente repito la condición principal y más relevante que debe tener el presidente de la transición: ser un “cuatriboleado”. No creo que haya quien lo discuta. Los que no lo sean, favor abstenerse.

lunes, 25 de abril de 2011

Independiente cuatriboleado, veterano y no oligarca

Este es el perfil del venezolano adecuado para presidir el gobierno de transición, cuya tarea histórica será llevarnos de la tiranía comunista a la nueva democracia y ponernos en camino de la modernidad. 
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¿Porqué un independiente? Porque sólo un independiente puede constituir un gobierno que sea de unidad nacional, tratando a todos los partidos en condiciones de igualdad. Porque sólo un independiente puede anteponer el interés nacional sobre el interés partidista. Porque sólo un independiente puede constituir un gobierno con los mejores profesionales y técnicos, prescindiendo de su afiliación política. Porque sólo un independiente tendría, como Comandante en Jefe de la FAN, la autoridad moral de la que carecería un dirigente de un partido.   
¿Porqué un veterano? Porque sólo un veterano, garantiza, por estar cercano a la vejez o por ser ya viejo, que no aspirará a la reelección y que hará aprobar la no-reelección absoluta como regla fundamental para asegurar la alternancia en el poder. Un muchacho, que lo es el menor de cincuenta años tratándose de la presidencia, sería peligrosísimo. Nadie más peligroso que un muchacho de presidente. Allí tenemos a El Tirano para demostrarlo. Llegó muchacho y tiene todo arreglado para quedarse en el cargo hasta que Dios disponga. Vean a los que llegaron muchachos a gobernadores y alcaldes. No le dan chance a otro. Ya están peleando para que los dejen competir por la presidencia sin soltar el cargo que ya tienen. Es que muchacho no acepta jubilación temprana; por el contrario, le encanta la reelección indefinida. ¿Quién lo convence de que se retire, cuándo todavía está en forma?
¿Porqué no un oligarca? Porque a un oligarca o a un cachorro de la oligarquía, se le vendría el mundo encima. No hay mejor bocado para la jauría comunista. Lo destrozan, planteando la lucha de pobres contra ricos.  Además los oligarcas ya tuvieron la oportunidad de hacer la transición y pusieron la torta. Fue en abril de 2002 cuando frustraron una hermosísima rebelión popular, nunca antes vista, y por su torpeza la convirtieron en la más ridícula comedia de equivocaciones. ¿Qué sería lo mejor para la transición? Un independiente que no sea oligarca ni huela a oligarquía. Y que durante la transición mantenga nítidamente separados política y negocios. Un consejo a la oligarquía: reserve sus fichas para después de la transición, evitando a los demócratas otro fracaso en la lucha contra la tiranía comunista.
¿Porqué cuatriboleado? Porque sólo un cuatriboleado podrá tomar decisiones como éstas: disolver las milicias bolivarianas y poner orden en la FAN, sacando a los comunistas uniformados y a los corruptos; deportar a los comunistas cubanos y expulsar del territorio nacional a los guerrilleros colombianos; enfrentar a sangre y fuego, sin que se le agüen los ojos, a la delincuencia común y a la organizada, para darle seguridad a los ciudadanos; depurar las policías y todos los poderes públicos para restablecer el imperio de la ley; desarmar las bandas terroristas bolivarianas; limpiar la Administración Pública de los vagos con franelas rojas y acabar con la guachafita; meter presos y embargarle los bienes a los corruptos que han saqueado a la Nación; y cortarle el subsidio a Cuba y exigirle el pago de la deuda. Es apenas un muestrario de lo que no puede dejar de hacer el presidente de la transición, porque de lo contrario lo tumban.
No hay duda. Para la transición se requiere un cuatriboleado, en su doble acepción venezolana: tanto persona con gran capacidad y experiencia como valiente, audaz y atrevido (Diccionario de Venezolanismos).

lunes, 11 de abril de 2011

El cerrojo está puesto: ¿quién tumbará la puerta?

El Tirano le ha puesto el cerrojo a la puerta de salida con la reforma de la FAN, que privilegia a las milicias, el ejército privado que está bajo sus órdenes directas para que actúe en el supuesto de que falle el fraude electoral. ¿Quién de la oposición está dispuesto a tumbar la puerta volando el cerrojo?
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Para tumbar una puerta con cerrojo se necesita un ariete. Así llamaban en la Antigüedad a la viga larga que se empleó para batir murallas. ¿Cuál sería el ariete esta vez? Desde luego, el mejor ariete se llama pueblo. ¿Cómo se convertiría el pueblo en ariete? En un proceso de tres etapas: primero crear conciencia, después agitación y finalmente entrar en acción. Son los tres pasos clásicos del movimiento de masas.
Dentro del plan de construcción del comunismo, encomendado a la FAN por la ley de El Tirano (léase exposición de motivos), las milicias “bolivarianas” tienen una misión concreta: ser el brazo armado del comunismo que, como tal, impida por una parte que un demócrata asuma el poder si acaso falla el fraude electoral; y, por la otra, neutralice a los militares profesionales que se atrevan a hacer cumplir la Constitución. Las milicias no existen para enfrentar una invasión extranjera. Existen para asegurar la perpetuación de El Tirano en el poder contra la voluntad popular.
¿Qué procede hacer entonces respecto a las milicias? Una sola cosa: exigir su disolución inmediata. Así mismo, sin titubeos. Argumentos jurídicos sobran para reforzar los argumentos políticos. Las milicias son inconstitucionales, porque la Constitución no las incluye en la FAN como un quinto componente. Al ser inconstitucionales, están fuera de la ley. No son FAN y no pueden serlo. Al no ser ni poder serlo, son una fuerza para-militar. No están al servicio de la Nación, sino de El Tirano, en calidad de ejército privado que él manda directa y personalmente obviando la estructura jerárquica. Como tienen por finalidad su perpetuación en el poder, condición indispensable para implantar el comunismo, son el ejército irregular del Estado paralelo al constitucional, el que denominan Poder Popular o Poder Comunal. Las milicias son la fuerza armada de los alzados contra la Constitución, que han montado su República aparte, distinta a la institucionalizada en la ley suprema. ¿Cómo se haría su disolución? Simplemente derogando el capítulo respectivo de la ley orgánica. 
Hay, pues, dos fuerzas militares. La legítima y la ilegítima, la regular y la irregular. Ambas tienen un Comandante en Jefe, que deviene en ilegítimo por dos motivos: porque lo es como jefe de un cuerpo para-militar (las milicias) y porque, respecto a la FAN, desnaturaliza y desvirtúa la función que le atribuye la Constitución, al contrariar el espíritu, propósito y razón del mando que le confiere. Cuando la Constitución designa al Presidente de la República como Comandante en Jefe de la FAN, le está confiriendo una función política, no un grado militar.  Es una función política que tiene por finalidad hacer efectiva la preeminencia y supremacía del poder civil sobre el militar, por cuyo motivo dicha función no puede desnaturalizarse ni degenerar en grado militar. Cuando un Presidente de la República crea el grado militar de Comandante en Jefe viola la Constitución, deslegitimando su autoridad. Deja de ser una autoridad legítima, porque la Constitución se la confiere a un civil, no a un militar, para que, en la persona del civil, los militares se subordinen y sometan al pueblo civil, titular de la soberanía, y al obedecer al civil que ejerce la presidencia declaren su acatamiento a la Constitución que encarna. Al no ser un grado militar, no puede existir un uniforme de Comandante en Jefe que, según la ley de El Tirano, él mismo se inventará, tal vez copiando los estrafalarios de Gadafi. Si lo usa es igual a que lo use un civil, con las consecuencias previstas en las leyes militares ¿Cómo se restablece la Constitución? Derogando el precepto inconstitucional de la ley orgánica, que crea el grado militar de Comandante en Jefe y la oficina de la Comandancia en Jefe.
¿Será posible conseguir lo que he planteado? Sí es posible. Estudiantes, trabajadores y ahora enfermeros, nos han demostrado que El Tirano retrocede cuando ve decisión en el adversario. Pero no sólo es posible. Es absolutamente necesario. Hay que poner el tema militar sobre la mesa, junto con el tema social. Hay que crear, sobre el tema militar, un clima de opinión nacional e internacional que tenga influencia determinante en los sucesos que se avecinan. El que no se atreva, no va para el baile.

lunes, 4 de abril de 2011

Con sólo los partidos no se gana

La unión de los demócratas, única posibilidad de ponerle fin a la tiranía comunista, requería como paso previo la unidad de los partidos. Esto parece que se ha logrado. Es sin duda un paso de avance. Pero la unidad de los partidos que forman la MUD es insuficiente para lograr el objetivo. La unidad reducida sólo a ellos estaría condenada a la derrota. Veamos porqué.
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No hay partidos nacionales de oposición. El único partido nacional existente actualmente en Venezuela es el partido de gobierno. Se trata de una desventaja de los demócratas, la cual explica en parte la continuidad de la tiranía comunista. Fue distinto en la lucha contra la dictadura pérezjimenista, porque entonces AD, COPEI y URD eran partidos nacionales.
La MUD es una federación de partidos regionales. La UNT de Rosales es un partido zuliano. Gana únicamente en el Zulia. El PJ de Borges es un partido caraqueño. Gana únicamente en la Gran Caracas. El PV de los Salas es un partido carabobeño. Gana únicamente en Carabobo. En cuanto a los partidos tradicionales, vemos que AD se ha reducido a partido margariteño, puesto que sólo gana en Nueva Esparta, y COPEI ha vuelto a sus orígenes como partido andino, ya que gana únicamente en Táchira.
Al no haber partido nacional, no hay liderazgo nacional. Ello explica la proliferación de pre-candidatos. Hay muchos pre-candidatos, pero líder  nacional ninguno. A pesar de haber pasado doce años en la oposición, no ha surgido en la oposición un líder nacional de talla reconocido como tal, tanto por los suyos como por los aliados. Fue distinto antes porque Betancourt, Jóvito y Caldera eran tenidos como gigantes de la política, adorados por sus seguidores y respetados por sus aliados.
Esta federación de partidos regionales apenas atrae el 20% de los electores, según las encuestas. La suma de todos no alcanza al partido de gobierno, aún estando disminuido a no más del 30%. Hay un solo motivo: no tienen líderes de jerarquía nacional que hayan enganchado con la inmensa masa de independientes que formamos la mitad de los electores. Los independientes que votan, no lo hacen por fe en un partido o un candidato. Lo hacen contra El Tirano. Votan contra El Tirano por sentirse obligados por su conciencia. Y aún así el 35%- 40% de los electores se abstiene siempre.
Resulta evidente que, tanto el país como la misma oposición, están divididos en tres porciones. Las tres del país la forman: el gobierno, los partidos de oposición y la abstención. Las tres de la oposición, casi iguales, son: los partidos, los independientes que votan contra El Tirano pero no por los partidos, y los que, a pesar de estar contra la tiranía, se abstienen (¿la mitad de la abstención?). Entonces la clave está en unirlos.
¿Cómo unirlos? Sólo hay un modo: modificar la estrategia electoral. Todos sabemos perfectamente que el CNE es el instrumento de El Tirano para garantizarse la reelección indefinida. Y todos sabemos que con este fin el sistema electoral está bajo el control total de El Tirano: cedulación, registro, máquinas de votación, plan república con milicias de psuv, transmisión de datos, totalización.  Como esto lo sabemos todos, sabemos también que los políticos nos mienten asegurándonos victoria en las presidenciales que nunca se dan. No se dan ni se darán por el ventajismo y sobre todo el fraude. ¿Cómo vamos votar por quienes nos mienten así? Si así nos mienten en la oposición, cómo nos mentirán en el gobierno. Si nos ocultan lo que está a la vista, cómo podemos confiar en ellos?
El error de los partidos ha sido tratarnos a los independientes como si fuésemos idiotas, a quienes se les debe ocultar la verdad para que vayan engañados a votar. Todo está blindado, nos dicen. Por esta mentira, con fines internos, los partidos son culpables de que El Tirano pueda alardear, ante la comunidad internacional, haber ganado todas las elecciones limpiamente, ya que nadie las ha impugnado.  Para todo el mundo son intachables. La mentira ha beneficiado a la tiranía.
El que quiera ganarse el liderazgo nacional de la oposición, que sigue vacante, y tener la posibilidad real, no fantasiosa, de suceder a El Tirano en la presidencia, deberá atraer a los independientes que se resisten a votar, hablándoles claro, exigiendo las garantías mínimas para una elección justa y, sobre todo, asegurándoles que no perderán sus votos por estar dispuesto a jugársela desconociendo el resultado electoral si no se le han concedido las garantías mínimas exigidas.  El que suba la apuesta, gana.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Aprendizaje con los libios

No hay tiranía que resista la rebelión de los jóvenes, con los universitarios a la cabeza. El fin de la tiranía la decreta la juventud cuando se inmola por la libertad. El joven que se prendió fuego en Túnez incendió todas las tiranías árabes. Coserse los labios va por el mismo camino.
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Hemos aprendido, con los libios en particular y con los árabes en general, que la vanguardia de la lucha contra la tiranía la forman los jóvenes. Cuando la juventud conmueve el alma colectiva, la tiranía empieza a derrumbarse hasta llegar a la implosión.
Hemos aprendido, con los libios, que el armamento que los tiranos compran a rusos, chinos, bielorrusos y a cuanto traficante de armas hay en el mundo, es absolutamente inútil para guerrear contra Estados Unidos y las demás potencias occidentales. Eso de prepararse para una invasión del imperio es un cuento chino. Convencido de ello Gadafi no los ha enfrentado ni en el aire ni en el mar. Sus aviones han sido destruidos en tierra, sus bases aéreas inutilizadas, sus barcos hundidos, sus bases navales aniquiladas, sus tanques vueltos chatarra. Gadafi sabía que así sucedería porque es militar. ¿Entonces porqué los tiranos gastan miles de millones de dólares en armamentos? La respuesta está a continuación.
Hemos aprendido, con los libios, que los tiranos compran armamento, no para combatir una invasión extranjera, sino para masacrar al pueblo si se rebela. Gadafi no ha librado una batalla aérea, ni tampoco naval. Ni él ni sus subalternos han tenido un gesto heroico, ni han realizado una hazaña que merezca admiración. En cambio, sus tropas han asediado a las ciudades rebeldes con su artillería y ha entrado en ellas con su infantería sin detenerse en consideración humanitaria, matando a los alzados en las calles y en sus casas y a los heridos en los hospitales. Está comprobado que las armas que los tiranos compran son ARMAS PARA EL GENOCIDIO.
Hemos aprendido, con los libios, que los tiranos, cuando pasan de doce años mandando, se inventan un Poder Popular, con unas comunas y unos consejos comunales o populares, que les sirvan de fuerza civil privada para acorralar a sus opositores en su lugar de residencia. Así lo hizo Gadafi, también Fidel y ahora lo pretenden sus imitadores. Pero estos consejos comunales se sumaron a la rebelión popular. En todas las ciudades libias, del este y del oeste, los miembros de los consejos comunales se pasaron a la rebelión. Gadafi ha tenido que reconquistarlas a sangre y fuego.
Hemos aprendido, con los libios, que todos los tiranos desconfían de los militares profesionales. Y con razón. Los militares profesionales se sumaron a la rebelión popular en Egipto. Igual lo hicieron en Túnez. Y ahora lo están haciendo en Yemen. Muchos militares libios se negaron a bombardear a los rebeldes. Son numerosos los que están dirigiendo la rebelión ahora. El militar golpista sabe que no hay peor cuña que la del mismo palo. Por ello los tiranos crean su ejército paralelo, poniéndolo por encima del regular. Lo forman los mercenarios que organizan en milicias. Al frente de estos mercenarios colocan a sus perros de presa, elevados sin mérito al grado máximo. Pero aún de estos desconfían. Por ello, con los hijos ya crecidos, Gadafi los ha puesto al frente de los milicianos para que cuiden la herencia.
Hemos aprendido, con los libios, que la comunidad internacional reacciona cuando los tiranos, usando a sus mercenarios, cometen genocidio contra el pueblo en rebelión.  Y con su intervención favorece a los rebeldes, haciendo imposible la continuación de la tiranía. Para el genocida sólo queda esta opción: la cárcel o el suicidio, a menos que pacte a tiempo la entrega del poder.
Hemos aprendido, con los libios, que cuánto más dura una tiranía más cuesta salir de ella, sobre todo si es comunista o socialista. Una tiranía socialista de 42 años, como la de Libia, termina en una guerra civil con intervención extranjera. Una tiranía comunista de 52 años, como la de Cuba, es tan pétrea que la gente sólo ve una salida: la muerte natural del tirano, que por cierto se ha demorado demasiado.
A los 12 años debería costar mucho menos salir de una tiranía. Tal como en Túnez y Egipto, con gente en la calle y sin guerra. Pero nada se consigue en política, como en la vida, si no se intenta.

lunes, 21 de marzo de 2011

Un crimen contra los hijos de los pobres

La tiranía comunista está cometiendo un crimen imperdonable contra los hijos de los pobres, negándoles el derecho a una educación de calidad, que sería la única garantía de un futuro próspero porque les permitiría triunfar en la competencia por el mercado de trabajo. La India hizo lo contrario, de allí que se haya convertido en una potencia emergente.
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Así como la tiranía comunista trasplanta a Venezuela el modelo fracasado de Cuba, el gobierno de la India de mediados del siglo pasado copiaba el modelo soviético que terminó en desastre. Desde luego, las consecuencias fueron la pobreza, el desempleo y el atraso económico. Pero a pesar del servilismo ideológico, los indios (porque hindúes son los que profesan el hinduismo) tuvieron la perspicacia de organizar un sistema de educación que preparase a los egresados para competir con éxito en el mercado de trabajo, tanto nacional como internacional. ¿Qué hicieron?
En 1951 el Primer Ministro Nehru, simpatizante del socialismo, tomó la sabia decisión de no crear una Misión Ribas ni una Misión Sucre y mucho menos fundar universidades piratas que gradúan profesionales, con cursos express, no capacitados por ello para ejercer la profesión cuyos títulos acreditan. Nada de facilismo demagógico para ganar votos, dijeron los gobernantes indios, sino rigor académico en la preparación de profesionales y técnicos. El señor Nehru acordó con su gobierno elevar al máximo la calidad de la educación y derivar el sistema educativo hacia la formación tecnológica y, al efecto, creó los Institutos Indios de Tecnología (IIT). Y como era un gran estadista antepuso el interés nacional y el futuro de los jóvenes por encima de su ideología y de su ambición de poder, estimulando al sector privado para coadyuvar en la tarea. Esto hizo florecer los equivalentes Institutos Indios de Dirección de Empresa, establecimientos privados de educación superior dedicados a la enseñanza de la gerencia.
Ya en 2003 el diario The Wall Street Journal reconocía que los “IIT de la India se habían convertido en islas de excelencia.” Y agregaba esta información: “Para ingresar en un IIT no valían sobornos de ningún tipo. Sólo son admitidos los aspirantes que aprueben un complicadísimo examen de ingreso. El gobierno no interfiere en el plan de estudios  y el nivel de exigencia es muy alto. Al parecer, cuesta más ingresar a un IIT que en Harvard o en el Instituto de Tecnología Massachussets (MIT).” Los IIT son considerados fábricas de meritocracia, porque la producen en calidad y cantidad suficiente en tecnología y gerencia. De su seno salen los ingenieros, informáticos y programadores indios, así como los gerentes, que están calificados entre los de mayor talento y mejor preparados del mundo.
Como en la India no conseguían trabajo, los egresados de los IIT emigraban a Estados Unidos donde conseguían empleos bien remunerados. La India se desangraba exportando talentos. Un conocedor del asunto explica porqué sucedía esto: “Nosotros teníamos una montaña de regulaciones, controles y burocracia. Nehru había accedido al poder sin ninguna experiencia. Entonces miró hacia Moscú y allá envió a su equipo de economistas. Cuando volvieron le dijeron que la UniónSoviética era asombrosa. Así fue como la India escogió ese modelo. Entre 1947 y 1991 todas las infraestructuras pertenecían al gobierno. En 1991 apenas quedaba sector privado. El peso del sector público de la economía estuvo a punto de provocar la bancarrota del país. No podíamos pagar nuestras deudas. La India estaba quedándose sin una moneda fuerte. Cayó el Muro de Berlín y fue como si hubiesen soltado un tigre enjaulado. Se abolieron los controles oficiales. Tres años después de la reforma teníamos una tasa de crecimiento sostenido en más del 7%. Al cuerno con la pobreza, para ganar dinero ya te podías quedar en la India, y hasta podías entrar en la lista de los más ricos del mundo. Por todos esos años de socialismo no teníamos más de mil millones de dólares en reservas. Hoy tenemos más de 300 mil millones de dólares.”
Ahora los gerentes y técnicos no emigran de la India. Allí les sobra trabajo por efectos del crecimiento económico sostenido, que ha convertido al país en una potencia emergente que ya integra el G-20, la cúpula mundial de los países desarrollados. La India los preparó y esperó su oportunidad, que le llegó con la globalización. Ha pasado ya de país pobre a país próspero, en ascenso constante. Es una de las economías emergentes con vocación de potencia. Y no tiene renta petrolera.

lunes, 14 de marzo de 2011

El infierno libio con pailas de petróleo

¿Qué lección se desprende de la tragedia de Libia? Una muy importante: de una tiranía petrolera se sale temprano, o de lo contrario el pueblo conocerá el infierno. Veamos porqué, citando a la prensa extranjera.
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 “Muammar Al Gadafi es el amo de Libia. El país es literalmente de su propiedad. Libia no es más que el nombre oficial de un lugar que podría denominarse GADAFI S.A..”  Es el resultado de la reelección ilimitada o indefinida. Al final, para evitarse la molestia de una votación, cuyo resultado ya se conoce, Gadafi eliminó la presidencia y se proclamó “Líder de la Revolución”, cargo vitalicio inventado por él  para ejercer el mando supremo a perpetuidad.
“Gadafi controla directamente la maquinaria de un Estado enriquecido por los ingresos del petróleo. Libia cuenta con unas reservas comprobadas de 40.000 millones de barriles. Al ritmo de explotación actual (1,8 millones de barriles), durarán unos 60 años. Eso es mucho tiempo y, sobre todo, MUCHO DINERO. Eso significa que cuenta con fondos prácticamente inagotables.” He aquí porqué los tiranos de los países petroleros se perpetúan en el poder, calculando vivir tanto cuanto dure el petróleo.
“En 2006 creó el fondo soberano denominado Libyan Investement Authority (LIA), para gestionar las plusvalías provenientes de la riqueza petrolera, que tendría en total unos 70.000 millones de dólares. La fortuna de LIA es la fortuna de Gadafi.” Este modelo ha sido copiado por todas las tiranías petroleras.
“El operador de facto del Fondo Soberano es el hijo de Gadafi, Saif al Islam (el prepotente que hemos visto en tv). Para hacerlo con eficiencia se ha preparado mejor que su padre, estudiando en la London School of Economics, a la cual donó, con motivo de su grado, dos millones de libras esterlinas. Se calcula que administra unos 110 mil millones de euros de fondos libios dispersos por el mundo. Otro hijo de Gadafi, Mustassim, nombrado por su padre asesor de seguridad nacional, recibió más de 1.000 millones de dólares para montar su propio ejército privado de 120.000 mercenarios.” Gadafi es militar. Quizás por ello, conociéndose a sí mismo, tal como fue en el ejército, desconfía de sus oficiales. Prefiere una milicia de mercenarios, bajo el mando de sus hijos. Son los que están masacrando al pueblo libio a la vista de todo el mundo sin que nadie haga nada.
¿Porqué nadie hace nada? He aquí la explicación. “Muy despacio, con enorme prudencia, se están moviendo los países europeos y Estados Unidos. Europa maniobra con cautela para que los fondos soberanos árabes no retiren sus inversiones. Algunos expertos piden a la Unión Europea que no se precipite. En el Reino Unido, el banco más grande, el HSBC, es el custodio de los activos de LIA, que tiene además inversiones en publicaciones influyentes como el Financial Times y unos cuantos millardos de euros en el mercado inmobiliario. Participa en la Shell, en la banca Standard Chartered, en Vodafone y en British Petroleum.  Sorprendentes son las participaciones libias en EE:UU: Exxon, Chevron, Pfizer, Xerox y dos grupos que trabajan en el Pentágono: Halliburton y Honeywell. En Francia: Alcatel Lucent, Lagardere (periódicos y tv), en EDF, en Vinci y en BNP Paribas. La italiana ENI tiene inversiones por 25.000 millones de dólares en Libia. La constructora italiana IMPREGILO construye una autopista por 5.000 millones de euros. La LIA de Gadafi rescató de la quiebra a FIAT. Y es copropietaria del club de fútbol JUVENTUS, así como accionista de Telecom y socia de Berlusconi. La banca libia UBAE tiene su sede central frente al Ministerio de Finanzas de Italia en Roma.”
El dinero del petróleo, convertido en transnacional, compra influencias y neutraliza a las democracias. Son los tentáculos del imperio de la maldad, favorecidos por la inmoralidad de políticos y potentados.