miércoles, 20 de julio de 2016

La vía expedita para salir de Maduro como acto humanitario


Salir de Maduro es una necesidad humanitaria porque es el único modo de salvarnos todos, pero sobre todo los pobres, de la muerte por hambre (escasez de alimentos e hiperinflación) y por mengua (escasez de medicamentos y de equipos médicos). Por ello salir de Maduro es asunto de extrema urgencia que no admite más demora. De allí nuestra insistencia en que la Asamblea Nacional, apartde se ﷽﷽﷽﷽a Nacional, apartobo, larar sin efectossin efectos o, en que invoquen su ilegitimidad de origen para deponerlo en apliándose del pacifismo bobo,  invoque su ilegitimidad de origen por su nacionalidad para declarar sin efectos la juramentación como Presidente de la República el 19 de abril de 2013. Removido el obstáculo del TSJ, procede ahora dar este paso transcendental.
Recapitulemos: el Art. 227 de la Constitución establece que “para ser elegido Presidente de la República…se requiere ser venezolano por nacimiento (y) no poseer otra nacionalidad..” Al repetir lo dispuesto en el Art. 41 la Constitución extrema la importancia del requisito para el ejercicio de este cargo por tratarse del Jefe del Estado y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.
En desarrollo de estos preceptos constitucionales la Ley de Nacionalidad y Ciudadanía promulgada en 2004 estableció el Certificado de Nacionalidad Venezolana, por nacimiento y sin otra nacionalidad, cuya expedición corresponde al CNE. Para obtenerlo el interesado, que es el postulante para el cargo, deberá presentar ante el CNE copia certificada de su partida de nacimiento y prueba de no tener otra nacionalidad por haber renunciado a ella o por no haberla adquirido durante su vida (Arts. 17 y 19). Si no lo hiciere, el CNE está en el deber de rechazar la candidatura presidencial del postulante por inelegible para el cargo. En efecto, el Art. 55 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales dispone: “los requisitos y condiciones para que los electores y las electoras puedan postularse a los distintos cargos de elección popular, son los que se encuentran establecidos en la Constitución de la República y en las leyes”. Todo candidato presidencial debe, en consecuencia, probar en el acto de postulación que es venezolano por nacimiento y no tiene otra nacionalidad. La prueba es el Certificado de Nacionalidad que, conforme a la Ley de Nacionalidad y Ciudadanía, debe serle expedido por el propio CNE a solicitud del candidato.
Consta que el CNE no le solicitó a Nicolás Maduro la prueba de su elegibilidad para el cargo de Presidente de la República con la presentación del Certificado de Nacionalidad. Y que tampoco le exigió hacer la solicitud correspondiente acompañada de su partida de nacimiento, con la cual debió probar si nació en Venezuela y si sus padres eran venezolanos; y de no serlo éstos, si había renunciado a la nacionalidad derivada de ellos por la filiación.
La excusa de la presidenta del CNE para no cumplir con su deber la dio con estas palabras: “No era necesario solicitarle a los candidatos la partida de nacimiento, toda vez que habían presentado la cédula de identidad y que este, a juicio del CNE, constituye el documento que demuestra la nacionalidad del poseedor” (entrevista en TV el 08-04-2016). Llamaremos “ignorancia deliberada” a la justificación de la señora Lucena de su falta grave, que podría constituir delito. Sabe muy bien que la cédula de identidad no prueba la nacionalidad venezolana por nacimiento ni tampoco que no se tiene doble nacionalidad.
Haber omitido deliberadamente la prueba de la elegibilidad (Certificado de Nacionalidad), que ella debía expedir, es un acto de complicidad o, por lo menos, de encubrimiento. Estaba obligada a rechazar la postulación. La ley no le permite suplir esta prueba de oficio, indagando ella misma sobre la partida de nacimiento del candidato ni de las sus padres, ya que es el interesado el que tiene la obligación de solicitar el Certificado para lo cual la ley le impone la carga de la prueba de su nacionalidad venezolana por nacimiento en exclusividad.
La confesión de la presidenta del CNE de que Maduro no probó, para su postulación y posterior elección, que cumple con el requisito de la nacionalidad exigido por la Constitución y las leyes respectivas (de nacionalidad y electoral), y que, por tanto, no constan en el CNE el Certificado de Nacionalidad Venezolana que debió presentar, ni siquiera la solicitud con los documentos probatorios, obliga a la AN a dejar sin efectos el acto de juramentación celebrado el 19 de abril de 2013, con las consecuencias constitucionales que de ello se derivan, puesto que la ilegitimidad reincidente de Maduro se remonta a la presidencia de la propia Asamblea Nacional asumida por él en 2005.
Procede entonces que la AN apruebe el llamado Decreto Gramcko, que sería la vía expedita para el mayor acto humanitario a favor del pueblo venezolano.


 REFLEXIONES 95                          18-07-16


domingo, 17 de julio de 2016

Maduro, presidente inconstitucional


Por fin la Asamblea Nacional se ha atrevido a dejar sin efectos, por inconstitucionales, los nombramientos de los magistrados principales y suplentes del TSJ hechos por la anterior en diciembre de 2015, después de la victoria electoral de la MUD. Celebremos que haya cumplido su promesa, atendiendo así al reclamo general. Y dispongámonos a respaldarla desde la prensa y en la calle para que su decisión sea acatada. Procede ahora dejar sin efectos la juramentación y toma de posesión de Maduro como Presidente de la República por inconstitucional ya que no cumple con el requisito de nacionalidad exigido por la Constitución, atendiendo a la solicitud que le hemos presentado miles de ciudadanos, la cual se concreta en el llamado Decreto Gramcko.
Aunque se ha dicho muchas veces, conviene repetirlo: El Art. 41 de la Constitución  de 1999 dispone que sólo los venezolanos por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente de la República, Vicepresidente Ejecutivo, Presidente de la Asamblea Nacional y Ministro de Relaciones Exteriores. En el caso de Presidente de la República, por ser el Jefe del Estado y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, se refuerza este requisito exigiéndolo además en el Art. 227.
En desarrollo del precepto constitucional la Ley de Nacionalidad y Ciudadanía promulgada en 2004 estableció el Certificado de Nacionalidad Venezolana, cuya expedición corresponde al CNE. Los Arts. 17 y 19 de dicha ley disponen: Artículo 17. El certificado de nacionalidad venezolana por nacimiento se otorgará a solicitud de parte interesada, conforme con el procedimiento previsto en esta Ley y sólo a los efectos del ejercicio de aquellos cargos que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reserva a los venezolanos por nacimiento sin otra nacionalidad. Artículo 19.- Para la obtención del certificado de nacionalidad venezolana por nacimiento, la persona interesada deberá presentar una solicitud motivada acompañada del original y la copia de la cédula de identidad, copia certificada de la partida de nacimiento y los demás documentos que establezca el Reglamento de esta Ley. El funcionario que reciba la documentación dejará constancia de que la copia de la cédula de identidad es una copia fiel y exacta de su original, la cual devolverá en el mismo acto al interesado.
En cumplimiento de esta Ley el ciudadano Nicolás Maduro debió presentar este Certificado de Nacionalidad Venezolana de nacimiento, sin otra nacionalidad, en el acto de juramentación y toma de posesión: 1) de Presidente de la Asamblea Nacional en enero de 2005, el cual desempeñó hasta 2006, y no lo presentó; 2) de Ministro de Relaciones Exteriores en 2006, cargo que desempeñó hasta 2013, y no lo presentó; 3) de Vice-Presidente Ejecutivo de la República en octubre de 2012, cargo que desempeñó hasta el 5 de marzo de 2013, y no lo presentó; 4) de Presidente Encargado el 5 de marzo de 2013, cargo que desempeñó hasta el 19 de abril del mismo año, y no lo presentó; y, 5) de Presidente de la República el 19 de abril de 2013, y no lo presentó. En consecuencia, Nicolás Maduro es un ilegal reincidente, incurso en usurpación reiterada de cargos públicos, lo cual ha convertido en vicio por la impunidad.
La Asamblea Nacional está en el deber de ponerle fin a la reincidente usurpación de cargos públicos que ha venido haciendo Nicolás Maduro, dejando sin efectos el acto de su juramentación y toma de posesión del cargo de Presidente de la República celebrado el 19 de abril de 2013, por cuanto no presentó en la oportunidad de dicho acto el Certificado de Nacionalidad Venezolana por nacimiento, y sin otra nacionalidad, que debió solicitar al CNE acompañando su partida de nacimiento y las de sus padres para probar que es venezolano por nacimiento y no tiene doble nacionalidad.
Inconstitucional fue el nombramiento de los magistrados del TSJ. Inconstitucional fue también la juramentación y toma de posesión  de Nicolás Maduro como Presidente de la República. Además su reincidencia en esta violación de la Constitución demuestra su mala fe.

REFLEXIONES 94                                  16-07-16


domingo, 10 de julio de 2016

El mensaje-ultimátum de las mujeres: actúen o les pasaremos por encima



El Táchira sigue dando el ejemplo: ahora son sus mujeres las que enseñaron a los políticos lo que deben hacer, con un desafío implícito si no ejecutan ya el revocatorio del pasado 6D
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El enemigo, que es la tiranía comunista impuesta por Cuba, está jugando cuadro cerrado. Lo demostró el 5 de julio. Todos (TSJ-CNE-Fiscal-Defensor-Contralor-Alto Mando Militar) rodeando a Maduro. Todos desconociendo a la MUD-AN, que está cercada. Y, lo peor, no se atreve a romper el cerco. Se le va el tiempo en “rounds de sombra” como llaman en el boxeo el ensayo en el gimnasio. Desafíos de palabra nada más, sin pasar a la acción. No la conmueve siquiera la desesperación de la gente. Y la desesperación es como un río crecido a punto de desbordarse. Ha comenzado por el Táchira. Sus mujeres se alzaron y cruzaron la frontera desafiando a los militares. Su gesto tiene este doble sentido: 1) Es un mensaje a los políticos: actúen, no tengan miedo, sean hombres. 2) Es al mismo tiempo un ultimátum a los políticos: si no actúan rápido, pasaremos por encima de ustedes. Con su gesto han interpretado, con toda seguridad, a todas las mujeres venezolanas: las que pasan hambre y les duele el hambre de sus hijos, las que ven morir la familia por falta de medicamentos, las que están cansadas de hacer colas, las que están obstinadas de vivir mal, las que no aguantan más secuestros, asaltos y asesinatos, las que no soportan este martirio interminable.
Lo que los políticos deben hacer antes de que se cumpla el ultimátum se resume en estas acciones: 1) Nada de diálogo si Maduro no prueba previamente su legitimidad presentando su partida de nacimiento y las de sus padres, junto el acta de defunción de Chávez con el informe médico anexo. Si no los presenta, declararlo ilegítimo. 2) Revocar el nombramiento inconstitucional del TSJ. Lo han anunciado varias veces y no cumplen. Por no haberlo hecho el TSJ impide el cambio político, convirtiéndose en la casamata de la tiranía. 3) Voto de censura con destitución al Ministro de Defensa por violar la Constitución al declarar a la FANB como partido comunista armado.  Y como tal la FANB está fuera de la Constitución siendo por tanto un ejército irregular, al cual sustituir por la FAN que es la fuerza armada constitucional. 4) Deponer a Maduro aplicando el 333 de la Constitución, por títere de Cuba, por ilegítimo y por gobernante de facto al haber roto el orden constitucional, además de haber provocado el colapso económico y social por seguir el modelo cubano, aparte de haber instaurado una narco-tiranía corrupta. En resumen: cambio político, incluyendo sus órganos represivos: judicial y militar.
Recordemos que la AN fue electa para ejecutar este mandato del pueblo. Lo han dicho muy claro los obispos: el referéndum revocatorio se activó el 6D. El pueblo le encomendó a los diputados ejecutar ese revocatorio. Es lo que hemos llamado mandato imperativo. Los diputados no lo han ejecutado. Si ellos no han ejecutado el revocatorio celebrado el 6D, cómo pretenden que Maduro y su corte acaten y ejecuten el otro revocatorio que ahora se pretende para una fecha imprecisa? Para ejecutar el revocatorio del 6D bastaba con que los diputados procediesen como hemos dicho. ¿Con qué fuerza contarían para hacer cumplir sus decisiones? Con el pueblo, movilizándolo en tres etapas: 1) El pueblo en la calle exigiendo que la MUD-AN ejecute el revocatorio del 6D tal como lo han interpretado correctamente los Obispos; 2) El pueblo en la calle respaldando las decisiones tomadas por la MUD-AN en ejecución del revocatorio del 6D; y, 3) Huelga general indefinida si Maduro, el TSJ y el Alto Mando Militar se rebelan negándose a entregar los cargos, y hasta tanto entreguen y se vayan.
¿Cuál pueblo en la calle? Los millones de víctimas: las familias que pasan hambre, las familias de los que mueren por mengua, las familias de los secuestrados y asesinados, las familias que hacen colas todos los días, las familias de los jóvenes sin futuro, las familias de los desempleados, los familias de los estudiantes que se desmayan por hambre o no tienen zapatos ni uniformes porque sus padres no pueden comprarlos, las familias de los presos y exiliados políticos, los indignados por la corrupción y el narcotráfico. Toda esa inmensa muchedumbre que ya no aguanta más dolor y sufrimiento. Y por este motivo pasará por encima de los políticos que sólo se interesan ahora por el reparto de gobernaciones.
Las mujeres del Táchira han servido de mensajeras de esa inmensa muchedumbre de venezolanos sufridos que no aceptan más demora, los que irrumpirán como rebelión popular cuando surjan los líderes que los interpreten.

Liberación Nacional y No-Reelección (175)


¿Porqué no condicionan el diálogo a que Maduro pruebe su legitimidad?



Cuando miles de civiles y los militares que integran el FIM exigimos a la MUD-AN, por escrito, que declare la ilegitimidad de Maduro por su nacionalidad, simuló interés enviando la directiva un oficio que lo emplazaba a presentar su partida de nacimiento, pero omitió deliberadamente fijarle plazo. Ante nuestra insistencia montaron el teatro de enviar a unos diputados a Colombia a pedir a la Registraduría información sobre el nacimiento de Maduro. Sabían, por los informes en poder de la MUD-AN, que no se ha encontrado esa partida y que si la hubiese el gobierno de Colombia no la entregaría, porque estando en curso la negociación con la guerrilla le conviene que sea presidente de Venezuela un colombiano de la FARC. Pero también saben que, por descuido de los encubridores del otro lado de la frontera, se consiguió la partida de nacimiento de la madre de Maduro que prueba que era colombiana de nacimiento cuando parió a su hijo, el que nació por tanto como colombiano por filiación materna. Es en base a esta prueba, que la MUD-AN no puede obviar sin incurrir en complicidad con la usurpación, que debió emplazar a Maduro a demostrar, en el plazo de tres días como propusieron los militares, que cumple con los requisitos concurrentes exigidos por los Arts. 41 y 227 de la Constitución, presentando su partida de nacimiento y las de sus padres. Pero la MUD-AN no hizo el emplazamiento, demostrando que ha estado engañando, no a los peticionarios, sino a todo el pueblo venezolano.
Ocurre ahora que la MUD-AN, desdiciéndose de su negativa anterior, anuncia que acepta el diálogo con Maduro y acepta a los mediadores que le fueron nombrados por UNASUR, un engendro del Foro de Sao Paulo (Internacional Comunista de América Latina). Pero no lo condiciona a que Maduro pruebe previamente su legitimidad. No se valen de la oportunidad de someter a Maduro al escrutinio internacional sobre su nacionalidad, exigiendo: 1) Que presente su partida de nacimiento y las de sus padres; y, 2) Que pruebe haber presentado ante el CNE en el acto de su postulación el certificado de nacionalidad exigido por la Ley de Nacionalidad y Ciudadanía para el ejercicio de los cargos a que se refieren los Arts. 41 y 227 de la Constitución.  
Queda así demostrado que la MUD-AN no tiene interés en aclarar este asunto, ni le importa que Maduro adolezca de ilegitimidad de origen, ni que continúe en el poder mientras la gente sufre hambre o muere de mengua. Se ve claro que a la MUD-AN sólo la motiva en este momento la elección de gobernadores pensando que los hambrientos y los moribundos saldrán a votar por sus candidatos creyendo en su promesa de que con su elección saldremos de Maduro, como lo prometieron para el 6-D. Y, parece obvio, el diálogo se centrará en obtener garantías, incluyendo supervisión internacional, para esa elección de gobernadores. Calculan que 23 de los suyos serán gobernadores y así manejarán presupuesto para financiar al partido, emplear a los activistas y darle contratos a los allegados. Y mientras tanto al pueblo pendejo lo siguen engañando, corriéndole el mingo en cada elección como en el juego de bola criolla. Ayer ganar la AN para salir de Maduro y no lo sacan. Mañana: es que sólo sale si tenemos los 23 gobernadores. Y cuando los tengan dirán: sólo falta un año, esperemos las presidenciales. Un engaño tras otro, hasta que la gente estalle. Porque como me decía un viejo campesino: el pendejo también piensa, sólo que piensa tarde, pero cuando se da cuenta estalla de arrechera.

REFLEXIONES 93                          09-07-16


miércoles, 6 de julio de 2016

Maduro colombiano por partida doble: padre y madre


Como excusa para no investigar, con celeridad y eficacia, si Maduro es venezolano por nacimiento y no tiene doble nacionalidad, como lo exigen los Arts. 41 y 227 de la Constitución para ejercer el cargo de Presidente de la República, se ha dicho que él podría falsificar no una sino varias partidas de nacimiento. En este término caben el forjamiento de una partida inexistente o la alteración de una existente.
Esta excusa se ha usado en público, pero no se han atrevido a decírnosla personalmente a los peticionarios de la investigación convocándonos al efecto. Evidentemente el propósito es engañar al pueblo. Saben muy bien los dirigentes de la MUD que forjar o alterar una partida de nacimiento de los años 60 del siglo pasado es muy difícil porque los libros respectivos se llevaban manuscritos. Además Maduro es un ignorante sin duda, pero con inteligencia suficiente para entender que al incurrir en ese delito, de fácil prueba, se expone, no ya a perder el cargo, sino también a ir preso. Así que esa excusa no vale.
Recapitulemos lo examinado hasta ahora: 1) Está probado que la madre de Maduro, de nombre María Teresa Moros de Maduro, era colombiana nacida en Cúcuta, hija de padres colombianos, con cédula colombiana que tenía cuando parió a su hijo Nicolás, haciéndolo colombiano de nacimiento por filiación materna. 2) Está probado que su padre, Jesús Nicolás Maduro García, cursó estudios en el Colegio Nacional José Eusebio Caro de Ocaña (Santander, Colombia), hasta graduarse de bachiller en 1947. No se sabe donde nació porque en vida declaró tres lugares: Coro, Cumarebo y Sabana Alta, un sitio de carretera. Su hijo ha insistido en que su padre nació en Coro, sin presentar la partida de nacimiento. Pero sucede que los Maduro de Coro son judíos sefarditas de origen curazoleño, por lo cual optan, cuando van a estudiar fuera del país, ir a Curazao donde reciben una educación esmerada y conforme a su religión. Es inimaginable que se vaya a Colombia donde la influencia del clero católico es mayor que en Venezuela. Y nunca le pondrían a su hijo el nombre de Jesús, usado por los cristianos.
Era de suponer que por la edad del joven vivía con su familia, que seguramente estaba radicada en Ocaña porque allí estudiaba. Pero si era venezolano debió estar cedulado antes de salir del país a fin de poderle expedir el pasaporte que debía presentar a la autoridad consular colombiana para que le fuera otorgada la visa, la cual estaba sometida al requisito de la autorización paterna por ser menor de edad. Pregunto:  ¿con cuál pasaporte vivió el señor Maduro García en Colombia y qué visa tenía, que no podía ser permiso de turista? Desde luego, si era colombiano no necesitaba pasaporte ni visa. Añádase que el señor Maduro García siguió viviendo en Colombia después de graduado bachiller (¿con qué pasaporte, para cuya obtención debía cedularse previamente, y con qué visa?). Pasados nueve años residía en Bogotá donde casó en 1956 con la madre de Maduro como está probado con el acta de matrimonio. Luego se mudó a Cúcuta, residenciándose en el Barrio Carora, donde nacieron sus hijas mayores como está probado por las respectivas actas de nacimiento.
Unamos estos indicios relativos al padre de Maduro: estudió y casó en Colombia sin cédula ni pasaportes venezolanos y tuvo sus hijas mayores en Colombia, y con ellos establecemos la presunción de que el señor Maduro García era colombiano. No obstante, lo cedularon como venezolano en San Cristóbal años después, según informa el diputado Díaz del Táchira. Entonces no era venezolano por nacimiento porque si lo fuera lo habrían cedulado antes ir a Colombia en los años 40 siendo un muchacho para poder expedirle el pasaporte con autorización paterna.
Era y sigue siendo costumbre de los partidos cedular a los colombianos fronterizos con el fin de que voten por ellos en Venezuela. Esto explica que, para ocultar la ilegalidad de su cedulación, el señor Maduro se contradijera sobre su lugar de nacimiento, lo que sólo sucede cuando se oculta la verdad. En el caso del señor Maduro García debió ser el partido AD el que le consiguió la cédula. Se deduce por el hecho de que años después aparece con cédula venezolana suscribiendo la fundación del MEP, una disidencia de AD.  
Probado que Nicolás Maduro es colombiano de nacimiento por filiación materna y establecida la presunción que también es presumiblemente colombiano de nacimiento por filiación paterna, le corresponde a él desvirtuar esta presunción probando con la respectiva partida de nacimiento que su padre nació en Venezuela.  

REFLEXIONES 92                                  04-07-16

domingo, 3 de julio de 2016

Las tres urgencias en busca de uno que las asuma



El pueblo está al borde de la desesperación, acercándose al estallido, y no ha aparecido todavía el que lo interprete haciendo suyos su descontento y su rabia
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Tres urgencias se han acumulado obligando a una solución urgente que salve a Venezuela y a los venezolanos de la hecatombe: 1) La urgencia socio-económica derivada del colapso de la economía que ha provocado la crisis humanitaria, tanto por el hambre (la gente está pasando hambre, cuantas veces habrá que decirlo) como por la muerte por mengua (la gente está muriendo porque no hay medicamentos ni insumos médicos), planteándose, sin exagerar, una cuestión de supervivencia (de vida o muerte), que se hace perentoria porque con la delincuencia desatada la vida no vale nada. Esta urgencia se va acercando al estallido social anárquico, que lo vienen anunciando los saqueos y tumultos espontáneos y hasta ahora dispersos; 2) la urgencia política de romper con Cuba, para recuperar la soberanía y poder decidir nuestro destino tomando las decisiones para resolver la urgencia socio-económica; y, 3) la urgencia geopolítica de impedir que, habiendo perdido a Brasil como su enclave en el sub-continente, el Foro de Sao Paulo (Internacional Comunista de América), cuyo jefe es Fidel Castro, lo sustituya con una Gran-Colombia comunista, que es el objetivo de la paz firmada oportunamente en La Habana (un gobierno FARC en Bogotá y un colombiano FARC en Caracas), lo que agravaría aún más nuestra situación. La Gran Colombia comunista será para nosotros un doble cerrojo: colonia de Cuba y subalternos de la FARC.
No hay en la MUD un genio estratégico, un líder como los que nos dieron  40 años de democracia, que se iguale a los Castro (Fidel y Raúl). Por ello no han asumido la urgencia, ni la socio-económica para actuar antes del estallido social anárquico provocado por la desesperación, ni la política de tomar decisiones sin tutela extranjera, ni la geopolítica de escaparnos del cerco que se nos está montando. No han entendido que se trata de la salvación nacional. Ya no sólo de libertad y democracia. Es la salvación de Venezuela y de los venezolanos. Al no entenderlo, han escogido un procedimiento tortuoso y demorado, sin ninguna garantía de éxito: el revocatorio, que no es la respuesta adecuada a la triple urgencia. Desde Sun Tzu, hace 3.000 años, hasta hoy es regla elemental de la guerra aplicado en la política no atacar al enemigo en el terreno que le es más favorable ni por un solo punto porque allí concentrará todo su poder de fuego (CNE, TSJ, Fiscal, Defensor). Precisamente es el error estratégico que han cometido, el cual se demuestra con una comparación del beisbol: llevan 6 meses jugando y todavía no han hecho el último out del primer inning. A base de fouls el enemigo los está desgastando.
Aún es tiempo de rectificar. No proponemos que renuncien al revocatorio, sino que lo dejen como recurso extremo, que vaya paralelo para aplicarlo si fracasan los demás que se ajustan a la triple urgencia. Y los demás se resumen en aplicar la Carta Democrática de Venezuela que es la Constitución:
1.- Remover ya el TSJ, tal como ha sido prometido muchas veces por la MUD-AN. En términos militares el TSJ es la casamata del enemigo que está causando una mortandad. Para hacerlo gráfico vean en “Salvar al soldado Ryan” las alemanas que estaban instaladas en las playas de Normandía y cómo fue imposible avanzar hasta eliminarlas.
2.- Deponer a Maduro aplicando el 333 (que obliga a restablecer la vigencia efectiva de la Constitución) por su ilegitimidad: a) títere de Cuba (sin soberanía no hay Constitución ni gobierno legítimo); b) gobernante de facto por haber roto el orden constitucional; c) violación flagrante de los derechos humanos; y, d) no cumple con el requisito de nacionalidad exigido por la Constitución (extranjero infiltrado por Cuba).
3.- Convocar al pueblo a la calle para respaldar y hacer cumplir esta decisión llegándose a la huelga general hasta que Maduro se vaya.
No espero que me oigan, porque los políticos sólo se oyen a sí mismos. Pero estoy seguro que emergerá de la sociedad civil el que asuma el liderazgo de la salvación nacional y haga suyas las tres urgencias, consciente de que están dadas todas las condiciones objetivas para la rebelión popular faltando sólo el que la encabece.

sábado, 2 de julio de 2016

Todo hace presumir que el misterioso padre de Maduro era también colombiano


Para la AN no somos nadie los civiles y los militares que solicitamos su pronunciamiento dejando sin efecto el acto de juramento y toma de posesión de Nicolás Maduro Moros debido a que no cumple con el requisito de la nacionalidad exigido por la Constitución en los Arts. 41 y 227. Y no somos nadie porque no nos ha consultado para hacer la averiguación correspondiente, de modo que tenga éxito. Parece que están dejando pasar el tiempo dando vueltas sin sentido para favorecer a Maduro. Pero esto no se quedará así. Seguiremos insistiendo, hasta terminar manifestándonos ante la AN, porque es inaceptable que el Presidente de la República y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional sea un individuo del cual no se sabe donde nació y oculte quiénes fueron y de dónde eran sus padres. Un verdadero contrabando que nos ha metido Cuba.
Por diligencias practicadas por terceros, y no por iniciativa de Maduro, se ha logrado probar que su madre se llamó Teresa de Jesús Moros de Maduro y que nació en Cúcuta, Colombia, el 1 de junio de 1929, hija de los colombianos Pablo Antonio Moros y Adelina Acevedo. Y por constancia de la Registraduría Nacional de Colombia está probado que le fue expedida cédula de ciudadanía en Bogotá el 9 de diciembre de 1956. En consecuencia, está probado que su madre era ciudadana colombiana para la fecha en que dio a luz a su hijo Nicolás, por lo cual lo hizo colombiano por filiación materna conforme a la Constitución y leyes de Colombia.
Pasemos ahora al padre identificado como Jesús Nicolás Maduro García, del cual no se ha conseguido partida de nacimiento. No hay prueba de que haya nacido en Venezuela. Según el doctor Nelson Ramírez López (Dr. Ley), el señor Maduro García declaró en acta de matrimonio de su hija mayor que él había nacido en Coro (Falcón), pero en otras dos actas se contradijo diciendo en una que su lugar de nacimiento era Cumarebo y en otra que fue en Sabana Alta. Esta contradicción es sospechosa. ¿Qué ocultaba el señor Maduro cambiando en cada oportunidad su lugar de nacimiento? En todo caso, no se ha conseguido su acta de nacimiento en el Estado Falcón. Su hijo seguramente la tiene o sabe donde está registrada.
Del padre de Nicolás Maduro se sabe que estudió en el Colegio Nacional José Eusebio Caro de Ocaña, Departamento de Santander de Colombia, donde graduó de bachiller en 1947. Este detalle es singular. Un muchacho coriano estudiando en Ocaña resulta muy extraño. Y con el apellido Maduro, más raro todavía. Los Maduro de Coro son de origen curazoleño y si salían del país a estudiar lo hacían a las Antillas Holandesas (Curazao-Aruba) donde tenían familia y gozaban de facilidades para una buena educación cuatrilingüe (español-inglés-holandés-papiamento). Además los Maduro de Coro son sefarditas. Y un judío no se llamaría Jesús. No convence entonces que haya sido un Maduro de Coro. Parece más bien un Maduro colombiano. Para establecerlo con certeza bastaría saber quiénes fueron sus padres con quienes seguramente vivía en Ocaña, porque era un muchacho estudiante. Otro misterio: los abuelos de Maduro, de los que nunca ha hablado.
Veamos lo que informa el diputado tachirense Abelardo Díaz sobre el señor Maduro García: “Se conoció que su vida transcurrió en Colombia ya que estudió en Ocaña, vivió en Bogotá y Cúcuta, casó en Bogotá (efectivamente con la madre de su hijo Nicolás), y aparece cedulado venezolano en San Cristóbal aunque nunca vivió en esa ciudad ya que establecieron su domicilio en el Barrio Carora, cerca del sector Cerro Bolívar en la ciudad de Cúcuta, Departamento Norte de Santander.”   Por su parte, el doctor Nelson Ramírez Torres informa: “En diciembre de 1956, cuando Maduro García presentó en la Notaría 5ª. de Bogotá a María Teresa, y dijo ser “de nacionalidad venezolana (,) natural de Coro…”, no presentó la cédula de identidad venezolana, sino el documento colombiano “2218R” (nomenclatura vigente hasta 1952)”. Tampoco pasaporte venezolano.
De los hechos conocidos se deduce la presunción de que Jesús Nicolás Maduro García era un colombiano doble-cedulado como muchos fronterizos a los cuales los partidos cedulan en ambos lados de la frontera para que puedan votar por ellos. Y, desde luego, siendo una cedulación ilegal no le exigen la partida de nacimiento. Entonces su contradicción sobre el lugar de nacimiento tenía una explicación lógica: inventaba para ocultar la ilegalidad.
Así, pues, además de que Nicolás Maduro Moros es colombiano de nacimiento por filiación materna, cabe la presunción de que también lo sea por filiación paterna. Le corresponde a él probar que su padre era venezolano por nacimiento.

REFLEXIONES 91                                  01-07-16