martes, 13 de agosto de 2013

Si pierden el plebiscito, deben irse a su casa


En su desesperación al ver el descontento de los electores de oposición con su actitud ante el fraude en la elección presidencial, que los hace temer una abstención masiva en las municipales, la MUD y Capriles han calificado a éstas como un plebiscito. Craso error. ¿Porqué?
Primero, al convocar a votar en las municipales con el mismo CNE y el mismo sistema electoral están negando los fundamentos de la denuncia de fraude en la elección presidencial que van a presentar ante los organismos internacionales. A cualquier abogado del régimen le bastará este hecho para desvirtuarla. Entonces quedarán en ridículo.
Segundo, al convertir las municipales en un plebiscito están aceptando de antemano la posibilidad de ganarlas y, en tal supuesto, aceptando que el CNE y el sistema electoral son confiables, a pesar de un registro electoral fraudulento y del ocultamiento de los cuadernos de votación. En consecuencia, ellos mismos desvirtúan su denuncia de fraude en la presidencial.
Tercero, en el supuesto negado por imposible que ganen la mayoría de alcaldías y concejalías su victoria no tendría la consecuencia jurídica de la destitución de Maduro, propia de un plebiscito, ya que las municipales sólo afectan a los alcaldes y concejales que se presentarán a la reelección.
Y, por último, en el supuesto más probable (por el ventajismo y el fraude) de que los candidatos del gobierno ganen más de la mitad de las alcaldías, tal vez el 75%, se le habrá regalado a Maduro graciosamente la legitimidad de que carece actualmente.
En resumen, convertir las municipales en plebiscito es hacer que el electorado de oposición participe engañosamente en el acto de legitimación de Maduro. Se trata de una trampa caza-bobos. El que caiga, no podrá negarle a Maduro la legitimidad que le habrá regalado. Recuerden el refrán que dice: “después de ojos afuera, no vale Santa Lucía (la santa que protege la vista).”
¿Qué debemos hacer? Algo muy sencillo. Si para Capriles y la MUD las municipales son un plebiscito, deberían tener esta consecuencia para ellos:  SI LO PIERDEN, COMO ES CASI SEGURO, SE VAN A SU CASA Y LE DEJAN EL ESPACIO A OTRO LIDERAZGO DE OPOSICIÓN.
Conste la idea del plebiscito fue de ellos. Y, desde luego, son ellos los que deben sufrir las consecuencias.
REFLEXIONES 19
13-08-13onfiable y el sistem,ulentosejales que van a la reelecciyoruencia, ellos mismos desvirt es confiable y el sistem,ulentos. .

lunes, 12 de agosto de 2013

Hagamos lo que nos ordena el Papa Francisco



Liberación Nacional y No-Reelección (38)            




Ante los jóvenes congregados en Rio, el Papa Francisco nos dio una orden a todos los cristianos, válida especialmente para los venezolanos: “Salgan a la calle, sin miedo, a protestar. Hagan líos.” Esto último trasladado a nuestra situación actual significa: “Arréchense. Formen peos.” Es lo que llamamos “oposición de calle.”

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En su tiempo Jorge Eliécer Gaitán, el gran tribuno colombiano, advirtió sobre el divorcio entre el país político y el país nacional en momentos de crisis. Este divorcio existe actualmente en Venezuela. Se va ahondando cada día, aproximándose a la ruptura violenta. Forman el país político los profesionales de la política que viven en un mundo aparte, su propio mundo, donde sólo cuentan los cargos públicos que se disputan en una elección anual, a veces dos, por lo cual son los privilegiados de la sociedad: autoridad, sueldo fijo, carro con chofer, prebendas, presencia mediática. Integramos el país nacional todos los demás, los que tenemos que ver cómo hacemos para sobrevivir en condiciones cada vez más adversas: inseguridad personal, social y jurídica, depreciación descomunal de la moneda con pérdida insoportable del salario real, hiperinflación descontrolada combinada con escasez,  todo más caro e inalcanzable, pésimos servicios públicos: apagones, corte de agua, autobuses destartalados, metro con retraso cuando funciona, despojo de la propiedad, corrupción general y a todos los niveles, controles y regulaciones que asfixian, universidades y clínicas al borde del colapso, conciencia de que no hay futuro ni para los padres ni para los hijos. Todo se viene abajo. Y encima el dominio de Cuba robándonos la patria e imponiéndonos un presidente colombiano, con el encargo de implantar definitivamente el comunismo.
Ya no hay esperanzas de que el país político oiga al país nacional. Y ya el país nacional no puede esperar más. Es cuestión de sobrevivencia. Por ello una sensación de ahogo se va extendiendo. La agrava el desencanto. Ya no se cree en nadie. Ni en el gobierno. Ni en la oposición. El discurso del gobierno se vuelve pesado, rutinario, fastidioso. La oposición no haya que inventar para engañar. Un día dice: las municipales van a ser un plebiscito contra Maduro. Mentira. Nunca unas municipales tumban gobierno. Convertirlas en plebiscito es favor para el gobierno, que con el fraude tiene aseguradas más del setenta y cinco por ciento. El gobierno ganaría el plebiscito con billete, fraude y CNE. Otro día dice: las municipales servirán para convocar la Constituyente. Mentira. Sólo se trata de una maniobra electorera. Las municipales no sirven para la Constituyente. Al contrario, si siguen con eso Maduro podría convocar la Constituyente alegando que atiende un pedido de la oposición. Pone las reglas. Elabora su Kino. Y con el fraude se asegura el 90%. Entonces la Constituyente aprueba lo que rechazamos en el referéndum de 2007, con un añadido: declara a Venezuela república socialista y al socialismo irreversible, como lo hizo Fidel en Cuba. Estas volteretas de la oposición son palos de ciego.
El país político no tiene remedio. Está perdido por ciego y sordo. No ve que la crisis descomunal que apenas asoma sus narices demanda el cambio de gobierno y de sistema ya. No para después de las municipales, ni de las parlamentarias que vienen después, ni de otra vez las regionales, ni en fin de todas esas piñatas de cambures que llaman elecciones. El país político está sordo. No oye el ruido ascendente del descontento que va camino al estallido. Es algo que tenemos aquí adentro buscando salida para explotar. Es la inmensa arrechera de un pueblo que no ve salida ni solución a los problemas que lo agobian y que ya no puede soportar.
A los que formamos el país nacional sólo nos queda dejar a los políticos en su diversión electoral y hacer nosotros, como buenos cristianos, lo que nos ordena el Papa Francisco.  De los acontecimientos emergerá el liderazgo.
http://jesuspetitdacosta.blogspot.com
jpetitdacosta@hotmail.com
@petitdacosta

jueves, 8 de agosto de 2013

Todo ha sido un engaño



   
Reconozco que Capriles es inteligente. Reconozco que los directivos de la MUD son todos inteligentes. Como son inteligentes sin duda, debieron prever las consecuencias de la desmovilización de la gente en abril y la previsible sentencia del TSJ sobre las impugnaciones de la elección presidenciales. Entonces porqué han actuado como lo han hecho? Sólo hay una explicación: engañaron a sus electores con cuentos chinos para llevarlos otra vez ciegos a votar en las municipales. Los electores de oposición han sido vilmente engañados.
La farsa comenzó el mismo día de la elección. Ese día Capriles tuvo presente la reacción ante su reconocimiento inmediato de la victoria de Chávez el 7-O, sobre todo su declaración de que no hubo fraude y su condena a los que llamó radicales. La consecuencia de su actitud fue el castigo que los electores de oposición dieron a los candidatos de la MUD en las elecciones regionales. Apenas sobrevivieron tres gobernadores y en dos casos atados por consejos legislativos comunistas.
Con esta experiencia, la MUD y Capriles cambiaron el discurso el 14-A pensando en las municipales convocadas para junio. Decidieron denunciar el fraude y proclamar la ilegitimidad de Maduro. La consecuencia lógica de esta actitud era lanzarse a la calle. Hicieron el aguaje y enseguida desconvocaron. Pero para mantener entretenidos e ilusionados a los electores hasta las municipales demandaron la nulidad de la elección presidencial, a sabiendas de que el CNE no accedería a la revisión ni el TSJ a sentenciar a favor. Inteligentes y veteranos políticos como son no podían esperar otra cosa.
Como los cubanos que dirigen el PSUV no son bobos tampoco hicieron una jugada maestra. Rodaron las municipales para diciembre, plazo suficiente para que se le enfriara el ánimo a los electores de oposición al ver que la MUD no hacía nada mientras Maduro seguía gobernando a pesar de su ilegitimidad. Y dando tiempo a que el TSJ matara su ilusión antes de las municipales. El TSJ ha neutralizado totalmente la estrategia de la MUD para engañar a los electores de oposición declarando inadmisibles todas las demandas presentadas. Si las hubiese admitido, como era lo procedente, hubiese dado a la MUD la oportunidad de seguir su estrategia de engaño mientras durara el juicio que sería más allá de diciembre. Le hubiera sido fácil usar la treta de convertir las municipales en un plebiscito con mensaje al TSJ. Pero al declararlas inadmisibles liquida el asunto dejando a la MUD y Capriles sin otro recurso que anunciar que recurrirán a las instancias internacionales. Esto significa regalarle a Maduro su período de seis años completos. Tómese en cuenta que hace siete años fue cerrada RCTV y es ahora cuando el asunto está en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. De modo que cuando vayan a sustanciar el juicio sobre el fraude electoral de Maduro, si acaso admiten la denuncia, ya no habrá materia sobre la cual decidir porque Maduro habrá terminado su período.
Conclusión: todo ha sido un engaño a los electores de oposición.
REFLEXIONES 18
08-08-2013

miércoles, 7 de agosto de 2013

La doble usurpación: la ilegitimidad del jefe de gobierno y la ilegitimidad del jefe de la oposición.




Ya sabemos que Maduro es un gobernante ilegítimo, puesto que se “robó las elecciones”. Su elección es el resultado de un fraude masivo, descarado y descomunal. En consecuencia, es un usurpador del cargo de presidente. Esta usurpación está agravada porque era inelegible. Lo era por el cargo que desempeñaba para la fecha de su postulación (vicepresidente). Y lo era con mayor razón porque no ha probado ser venezolano por nacimiento.
Ahora bien, Capriles fue escogido candidato de una alianza electoral de oposición para la elección presidencial de 2.012, la cual perdió. Esta alianza electoral lo volvió a postular para la elección presidencial de 2.013. Según sus propias palabras, Maduro le “robó las elecciones cometiendo fraude.” Si Maduro se la robó, fue porque Capriles se la dejó robar. No persiguió al ladrón, lo que hubiera sido posible pidiéndole auxilio a sus electores para que se lanzaran a la calle, sino recurrió a la policía de la cual se valió el ladrón (CNE) y al juez puesto allí por el ladrón (TSJ). Pasó lo que tenía que pasar. El policía dijo: ¿robo?, yo no he visto robo. Y el juez le dirá lo mismo, después de hacerlo esperar.
Una alianza electoral es algo transitorio. El candidato que ella escoja no es eterno. Es sólo para esa elección. Por consiguiente, el candidato de una alianza electoral de oposición no puede declararse jefe de la oposición. Es únicamente candidato y, pasada la elección, deja de serlo. Si, por el contrario, el candidato derrotado se erige en jefe de la oposición, estará incurso en ilegitimidad de origen, por fraude al elector. Ya que al elector se lo exhortó a elegir un candidato, no al jefe de la oposición. La inmensa mayoría que votó por Capriles lo hizo, no por él, sino por ser el candidato de unidad; y no para ser jefe de la oposición, sino para ser jefe de un gobierno de transición. Otra interpretación sería un fraude al elector de oposición.
Estamos, pues, ante un caso sin precedentes: la ilegitimidad del que usurpa la jefatura del gobierno y la ilegitimidad del que usurpa la jefatura de la oposición. Algo insólito, propio del surrealismo político que vivimos. Ambas usurpaciones nos obligan a la toma de decisiones.
REFLEXIONES 17