lunes, 12 de mayo de 2014

Una pareja que baila pegado

Liberación Nacional y No-Reelección (73)

A lo ya sabido, que el gobierno títere y la MUD son pareja, se suma ahora lo presumido: que bailan pegado. Los ha delatado el Departamento de Estado
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A Milovan Djilas, autor del libro “La Nueva Clase”, publicado en 1.957, le debo, como tantos otros jóvenes rebeldes de comienzos de los años 60 del siglo pasado, no haberme hecho comunista, que era la moda de la época. Djilas, miembro prominente del gobierno comunista de Yugoslavia, tuvo la honestidad de desenmascarar el sistema que había contribuido a establecer. Demostró que era mentira que el comunismo creaba la igualdad y que en su etapa de transición era efectivamente la dictadura del proletariado. En verdad sólo había una sustitución de burguesías. A la burguesía del capitalismo la sustituye la burguesía del comunismo, que llamó la “nueva clase”. Esta nueva clase dominante es la élite comunista, que se perpetúa en el poder como una aristocracia cerrada, practicando el nepotismo (toda la familia mandando) y el clientelismo (todo el clan usufructuando). La burguesía comunista (conocida en la historia como “nomenklatura” y aquí en Venezuela como boliburguesía), se diferencia fundamentalmente de la capitalista en que no es dueña de los medios de producción, lo cual significa que no crea su riqueza mediante la iniciativa y el trabajo, ni pone dinero de su bolsillo corriendo los riesgos consiguientes, sino administradora de riqueza ajena, expropiada o confiscada, de la cual se apropia y saquea como está sucediendo en nuestro país. No es la comunista una burguesía productiva, sino estéril, explotadora y depredadora, causante al final del colapso económico del sistema. No hubo en la URSS, ni en sus países satélites, ni en Cuba y ni tampoco ahora en Venezuela una “dictadura del proletariado”, sino una tiranía de la élite, burguesía o aristocracia, integrada por los políticos y burócratas comunistas, sobre la sociedad entera, incluyendo a los trabajadores.
No podía Djilas imaginar siquiera la modalidad que adoptaría la “nueva clase” en el comunismo del siglo XXI. No podía imaginarlo porque la tiranía comunista de su tiempo no admitía oposición política, ni siquiera en la etapa de transición o de construcción del comunismo. A causa de la globalización de la democracia, efecto político de la globalización del capitalismo, debieron los comunistas hacer un ajuste estratégico, en este caso la Internacional de América Latina (Foro de Sao Paulo). Consiste en inventarse una oposición que le sirva de coartada democrática durante la transición al comunismo. Esta oposición, útil para disimular ante propios y extraños y hacer creer que es posible construir el comunismo en democracia, cumple esta triple función: actuar de comparsa electoral para legitimar las elecciones fraudulentas, servir de tapón para impedir que emerja un liderazgo que encamine el descontento creciente hacia la rebelión (lo que llaman despectivamente “atajo”), obligando a seguir el juego de las elecciones arregladas, y abogar por la tiranía comunista ante la comunidad internacional evitándole las sanciones y el aislamiento. A esta oposición inventada se le retribuye su servicio integrándola a la clase dominante, mediante una cuota burocrática y negocios de participación en la renta del Estado.

Así, pues, en la construcción del comunismo del siglo XXI hay un aporte estratégico que no podían prever los comunistas del siglo pasado. Se trata de una clase dominante que se desdobla para darle estabilidad a la tiranía. La que tiene el poder, o “nomenklatura” , y la que colabora ocupando el espacio que correspondería a la oposición, o “colaboracionismo”. Ambas forman la misma clase dominante, burocrática y rentista, de esta etapa intermedia. Lo ha reconocido Lula al proponer que PSUV y MUD se unan en un gobierno de coalición, el cual únicamente es posible entre quienes son partes del mismo sistema. Ha captado que el teatro montado durante estos años está llegando al final de la función por la emergencia de la rebeldía de los estudiantes que ha desnudado a los colaboracionistas de la MUD. Descubierto el patuco con la última revelación del gobierno de Estados Unidos de que la MUD ha abogado por su pareja, el gobierno títere, sólo falta que regularicen su unión sincerándola.

sábado, 10 de mayo de 2014

UNA PUÑALADA POR LA ESPALDA


                
La MUD le ha dado una puñalada por la espalda a los jóvenes universitarios que vienen siendo víctimas del gobierno títere, la tiranía comunista que sirve a Cuba. Le ha dado la puñalada trapera al abogar por sus asesinos, torturadores y perseguidores ante el gobierno de los Estados Unidos para que no les apliquen la mínima sanción que merecen: negarles la visa y el derecho a tener cuentas y bienes en el imperio que hipócritamente dicen combatir.
Es un crimen  político abominable, que compromete la responsabilidad de todos los miembros de la MUD que no demuestren su inocencia exigiendo del Departamento de Estado que haga público los nombres de los que han actuado vilmente contra la juventud que lucha por la democracia. Exigencia que están obligados a hacer, no sólo para condenar la traición sino para expulsar de su seno a los traidores.  
En el editorial de El Nuevo País se afirma hoy que efectivamente “hubo tales gestiones en Washington, pero no las hizo un político sino el vocero de una institución financiera con aspiraciones nobiliarias.” No parece verosímil esta afirmación, porque la vocera del Departamento de Estado fue muy clara al decir que la solicitud de que no sancionaran a los asesinos, violadores y torturadores de jóvenes estudiantes, eran políticos de los que dialogan con el gobierno títere. Y éstos son los miembros de la MUD. Pero si fuere cierto lo que dice El Nuevo País significaría que el banquero colaboracionista que financia a la MUD, y por ello tiene un representante en su seno, se considera dueño de la misma y como tal con derecho a usurpar su representación. En este supuesto la MUD está en el deber de denunciar la usurpación y expulsar al traidor.
El silencio opera contra la MUD y enloda la reputación de sus miembros.
REFLEXIONES 50                                                            10-05-14

jueves, 8 de mayo de 2014

Ni revisión ni caída, ¿porqué?

Liberación Nacional y No-Reelección (72)

El PSUV es una secta destructiva de tirapiedras iletrados, incapaz por ello de una revisión del modelo comunista, cuya agonía se ha prolongado por culpa de los colaboracionistas

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A la muerte de Stalin, el Partido Comunista de la URSS dio un viraje. Comenzó por reconocer los crímenes del difunto y a criticar el culto a la personalidad como una desviación. Lo hizo por intermedio de su sucesor en el poder, Nikita Kruschev, cuyas palabras causaron conmoción, no sólo en los delegados al XX Congreso, sino en el comunismo internacional y en el mundo entero.  Con este discurso se inició el proceso revisionista del sistema soviético, demostrado su fracaso, el cual desembocó en la “perestroika” y el “glasnot” de Gorbachov que precedió al derrumbe por el colapso económico.

A la muerte de Mao, el Partido Comunista de China dio un viraje. Comenzó por condenar a la banda de los cuatro, encabezada por la viuda, culpable de innumerables crímenes durante la Revolución Cultural, la última locura fanática del difunto. Una de sus víctimas, Deng Xiao Ping, dirigió el proceso de salvar al país del colapso económico causado por el comunismo, culpable del empobrecimiento general y de una gran hambruna. Enunció la rectificación con esta consigna: “un país, dos sistemas”, fundándola en este aforismo: “no importa que el gato sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones.” En lo político China siguió siendo formalmente comunista (dictadura de partido único), pero en lo económico estableció el capitalismo adaptado a la globalización.

¿Porqué en Venezuela no se inició, a la muerte del difunto, un proceso de revisión del modelo comunista importado de Cuba, visto su fracaso que ha desembocado en el colapso de la economía y el empobrecimiento general? Veamos ante todo qué es el PSUV en palabras del eminente psiquiatra venezolano Franzel Delgado Senior (aquí, para orgullo nuestro, los científicos eminentes son venezolanos, porque los cubanos no pasan de ser curanderos). Lo ha caracterizado como “una secta destructiva”. No es un partido comunista al estilo del que existió en la URSS y aún existe en China, como los que existieron en Europa. Eran partidos doctrinarios, a los cuales adhirieron intelectuales de fama internacional. En el seno de esos partidos había debate sobre programa y estrategia. Sus líderes escribían libros, folletos y discursos de profundo análisis político-económico, porque tenían talento y formación sólida. El PSUV no se parece en nada a ellos. Es una asociación de “tirapiedras”.

El PSUV no es, pues, un partido comunista clásico, sino una aberración dentro del comunismo internacional. Algo así como su parque jurásico. No es un partido doctrinario, sino una secta destructiva. ¿Qué la caracteriza? Según Delgado, sus características son: una estructura piramidal; una sumisión incondicional a un líder, a quien se le debe obediencia absoluta pues se le considera predestinado a cumplir una misión que sólo él puede lograr y por ello ejerce una dictadura dentro de la secta;  anulación de la crítica interna y prohibición del pensamiento individual; persecución de enriquecimiento disfrazando este fin perverso en una supuesta ideología; manipulación de los adeptos; ausencia de control tanto en el gobierno como dentro del partido; una fraseología para descalificar y satanizar a los que no pertenecen a la secta, a los cuales se les trata como inferiores; uso de color y vestimenta para identificar a los miembros de la secta, diferenciándose de los demás seres considerados inferiores; castigo severo para los que abandonen la secta.

La explicación al hecho de que, a la muerte de Chávez, no se haya iniciado un proceso de revisión del modelo comunista evidentemente fracasado, está en que el PSUV no es un partido, sino una secta destructiva y, en consecuencia, no tiene por líderes a gente que sepa leer y escribir como Kruschev, Xiao Ping y Gorbachov. Intelectualmente el PSUV es un desierto de arena. Todos son ágrafos como el difunto que sólo era un hablachento.


Si es así, qué explica que el modelo no haya hecho implosión a la muerte del difunto? Lo explica, primero, que esta secta destructiva es apenas la filial de la que gobierna Cuba. No tiene vida propia, sino subalterna. A la cubana, que es la principal, no se le ha muerto el líder. Pero este factor psicológico no es suficiente para explicar la sobrevivencia. Hay algo más: la ayuda de los colaboracionistas, sin la cual la tiranía comunista ya habría desaparecido. Los colaboracionistas son el sostén de esta secta que ha destruido material y moralmente a Venezuela.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Para quién trabaja la MUD?

Liberación Nacional y No-Reelección (71)

Para que usted mismo se responda la pregunta le hago una breve introducción al tema
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En 2002 no existía la MUD, porque los partidos acobardados estaban huyendo desde 1.999 cuando entregaron mansamente las instituciones democráticas, incluido el Congreso. La lucha contra la tiranía comunista, que apenas comenzaba, era sostenida por la sociedad civil, que al efecto formó una alianza de clases, así: CTV-Trabajadores (Carlos Ortega), GENTE DEL PETRÓLEO-Clase media profesional (Juan Fernández) y FEDECÁMARAS-Empresarios (Pedro Carmona). Bajo esta dirección la sociedad civil, transformada en alianza cívico-militar, logró la inmensa victoria, nunca más repetida, de obligar a Chávez a renunciar. El error estuvo en que los mantuanos o amos del valle quisieron repetir lo mismo que hicieron en 1.810: tomar el gobierno para sí, olvidando las consecuencias que entonces trajo. El fracaso se hubiera evitado si la alianza de clases se hubiera reflejado en una junta de gobierno tripartita.
Aquel suceso le enseñó a Chávez que la sociedad civil es inmanejable, porque no la puede comprar con cargos y contratos. Entonces procedió a reconocerle el liderazgo de oposición a los partidos. En contrapartida éstos se han sumado a la campaña de desprestigio de la rebelión popular de 2002, sólo comparable, guardando la distancia y la dimensión, con la del 19 de abril. Los partidos la han condenado, calificándolo de un error que no se debe repetir. ¿A quién beneficia la condena de la rebelión cívico-militar como salida en una situación como la que vivimos? A la tiranía comunista, por añadidura títere de Cuba. ¿A quién perjudica esta condena? Al pueblo, porque le amputa una de las manos con la cual golpear y barrer a los opresores.
Decepcionado el pueblo por el fraude en el referéndum revocatorio, anunció mediante las encuestas que se abstendría en las elecciones parlamentarias de 2005. Así lo hizo. Los partidos no aprovecharon esta oportunidad para otra rebelión contra la tiranía. Al contrario, imploraron misericordia. Y, a partir de entonces, iniciaron una campaña de desprestigio contra la abstención como medio de lucha inserta dentro de una estrategia insurreccional. La efectividad de la abstención como antesala de la rebelión cívico-militar había sido probada en diciembre de 1957 contra la anterior dictadura y más recientemente en Perú para derrocar a Fujimori. Aquí no ha funcionado por culpa de los partidos, cuya sargentería sólo saca cuentas de los puestos y negocios que pierde.
¿A quién beneficia la renuncia a la abstención masiva como factor de desestabilización, que sirve de antesala a la rebelión cívico-militar? A la tiranía comunista, por añadidura títere de Cuba. ¿A quién perjudica? Al pueblo, al cual se le cierran todas las salidas distintas a la electoral.
Dejemos para otro día lo sucedido desde 2006 hasta 2012. Situémonos en 2013. La MUD aceptó todas las inconstitucionalidades sumadas desde el 8 de diciembre de 2012, última vez que se vio vivo al ahora difunto. No cuestionó el misterio, aún sin revelar, de su enfermedad y muerte. Llevó a votar en las condiciones más adversas. Denuncia el fraude. Luego retrocede. Da esta excusa: “no convocamos a la calle porque habrá muertos.” Entonces ni rebelión, ni abstención desestabilizadora, ni protestas en la calle. Sólo diálogo, negociación, entreguismo, votar para perder.
A la pregunta: ¿para quién trabaja la MUD?, sólo hay una respuesta: para la tiranía comunista, para mayor vergüenza títere de Cuba. Es el instrumento colaboracionista de la tiranía, encargada de arriar a los electores como borregos al matadero electoral, un callejón sin salida. 
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Ya está en las librerías el libro: CHÁVEZ Y LA PERVERSIÓN DEL EJÉRCITO, tesis doctoral de mi hijo, Vladimir Petit Medina, que mereció del jurado el veredicto: “excelente y publicación.” Me ahorran el elogio interesado, de padre orgulloso, el comentario del catedrático Dr. Demetrio Boersner: “un trabajo excepcional para la cabal comprensión de lo que ha sucedido todos estos años.” Y del Dr. Fernando Falcón, Coordinador del Doctorado en Ciencias Políticas-UCV: “Lo que retrata y analiza Petit fue lo que efectivamente pasó…un trabajo histórico en el cual, con herramientas gerenciales, llega a conclusiones verdaderas.”

jueves, 24 de abril de 2014

La falacia colaboracionista de que ningún golpe es bueno



Es, sin duda, una falacia colaboracionista decir que no hay golpe bueno. Según los colaboracionistas, todos son malos. Esto es ser “más papista que el Papa”, más títere que los títeres mismos, puesto que los títeres no tienen problema en celebrar todos los años “su golpe”, el del 4 de febrero de 1992, con el mayor descaro y con invitados del ALBA y UNASUR.
No conforme con esta falacia los colaboracionistas se arrodillan ante los títeres conviniendo en otra falsedad, que la rebelión popular de 2002 fue un golpe, por el cual piden perdón, aunque trasladan la culpa a esos radicales de la sociedad civil que en mala hora existen.
¿Qué motiva esta falacia de los colaboracionistas? Cumplir precisamente con su papel de colaboracionista que consiste en impedir que el pueblo tome lo que ellos llaman “un atajo”. Llaman “atajo” a la rebelión popular o cívico-militar que es la forma tradicional en Venezuela de ponerle fin a una tiranía o a una situación política que no tiene otra salida. El papel del colaboracionista es meter al pueblo en un corral, cantándole la tonada de las elecciones, y luego pasar las trancas para que no se salga y así negociar con los títeres que son los compradores del ganado.  Son comerciantes de ganado, el de electores borregos.
Conforme a la falacia de los colaboracionistas no fue buena la rebelión popular, con apoyo militar (sin el cual no habría sido posible), del 19 de abril de 1.810. Se ha debido dejar a Emparam. Eso de tomar el atajo de exigirle la renuncia estuvo muy mal. Y es condenable. La culpa la tuvo la sociedad civil ya que no había partidos, que si los hubiera habido todo se hubiera arreglado con un diálogo. Ya tendríamos dos siglos dialogando con gobernantes españoles. Como para los colaboracionistas ningún golpe es bueno, deberían tener entonces la sinceridad de proponer que sea eliminado el 19 de abril como fiesta nacional y borrada la fecha de la cinta izquierda del escudo. Y condenar Bolívar y todos los libertadores por golpistas. Fueron los primeros golpistas de nuestra historia.
En 1830 hubo una rebelión cívico-militar, que puso fin a la insostenible unión con Colombia y creó la República de Venezuela, la que existe desde entonces. Como para los colaboracionistas ningún golpe es bueno, deberían censurar lo sucedido entonces, condenar a Páez por golpista reincidente y proponer el regreso a la unión política con Colombia, una invención de Bolívar, por lo cual podrían esperar que los títeres, por declararse bolivarianos, lo aceptarían y así volvemos a tener a Bogotá de capital, resolviéndole de paso el problema de la nacionalidad a Maduro, ya que valdría lo mismo haber nacido allá que aquí.
El 20 de febrero de 1.859 estalló en Coro una rebelión cívico-militar al grito de Federación. Como según los colaboracionistas ningún golpe es bueno, y todos son repudiables, deberían proponer que se borre aquella fecha de la cinta derecha del escudo nacional, se ponga fin al Estado Federal, sean declarados golpistas despreciables Falcón y Zamora y al Partido Liberal se le tenga como el partido golpista de nuestra historia.
El 18 de octubre de 1.945 se produjo la rebelión cívico-militar, encabezada por el partido AD, que puso fin a la insostenible situación política de 46 años de la oligarquía gomecista en el poder. Como según los colaboracionistas ningún golpe es bueno, debía condenarse para siempre al partido AD como segundo partido golpista de nuestra historia, exhibiéndose públicamente como golpistas execrables a Gallegos, Andrés Eloy, Betancourt, Leoni, Prieto y cuantos adecos había para la época. Y, desde luego, para reparar este error, retrotraernos a la perpetuación en el poder de militares andinos.
El 23 de enero de 1.958 se produjo la rebelión cívico-militar que derrocó al dictador Pérez Jiménez e inició un período de 40 años de democracia. Como según los colaboracionistas ningún golpe es bueno, fue error del pueblo alzarse contra la dictadura. Los culpables de este error fueron los partidos AD (reincidente en el golpismo), COPEI, URD y PCV. Deberían ser señalados como golpistas execrables: Betancourt, Caldera, Jóvito y Gustavo Machado.
Si a la rebelión se la llama “golpe”, todos los grandes líderes de Venezuela, todos, absolutamente todos, desde los libertadores para abajo, han sido golpistas. Y todos los que los hemos acompañado (me incluyo en el 58) HEMOS SIDO ORGULLOSAMENTE GOLPISTAS.
En Venezuela el que no ha participado en una rebelión no ha hecho historia. Porque aquí la rebelión es la única manera de ponerle fin a una situación insostenible, insoportable e inaceptable. Lo demás es colaboracionismo.
REFLEXIONES 49                                                24-04-14

sábado, 19 de abril de 2014

EL DERECHO DE REBELIÓN: NATURAL, HISTÓRICO Y CONSTITUCIONAL


Llámase “derecho natural”  el que se deriva de nuestra naturaleza humana, siendo por consiguiente universal, anterior y superior al ordenamiento jurídico. Es culturalmente una creación de la doctrina cristiana y un valor fundamental de la civilización occidental.
Llámase “derecho histórico” al que se han dado los pueblos como fundamento de su independencia, soberanía o autonomía al proclamarla y luego lo han incorporado como valor supremo de la Nación. Es, por consiguiente, un derecho preconstitucional y también supra-constitucional.
Llámase “derecho de rebelión” al que tienen los pueblos contra el invasor extranjero como también contra los gobernantes de origen ilegítimo (no democrático) o que teniendo origen legítimo (democrático) han devenido en ilegítimos durante su ejercicio.  Este derecho autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos.
¿Además del “derecho natural” de rebelión que tenemos todos, según la doctrina cristiana, es también en Venezuela un “derecho histórico”? Indudablemente lo es. Venezuela nace, como país independiente y soberano, con una rebelión. La rebelión se produjo el 19 de abril de 1810. Fue una rebelión civil, con apoyo militar, que tomó forma jurídica el 5 de julio de 1811 con estas palabras recogidas en el acta: “los derechos que tiene todo país conquistado para recuperar su estado de propiedad e independencia.” Los sucesos de 1810-1811 crearon el derecho histórico de rebelión contra la invasión, ocupación o dominio del extranjero. Su categoría de derecho natural e histórico de los venezolanos está expresada en la cinta izquierda del escudo nacional. El derecho de rebelión para recuperar la independencia es, pues, preconstitucional (porque precede a la primera Constitución de 1.811).  Luego la rebelión cívico-militar de 1830 (encabezada por Páez), que rompió con Colombia y creó la República de Venezuela, le dio valor supraconstitucional a este derecho, cuando está en juego la soberanía.
La cinta derecha del escudo nacional enaltece a la rebelión cívico-militar de los federalistas quedando así reconocida para siempre la rebelión como un “derecho histórico” de los venezolanos, preconstitucional y supraconstitucional.  En el propio escudo nacional tenemos a la rebelión como derecho y deber. Ya no sólo contra la ocupación extranjera y para recuperar la independencia, sino también contra las formas de Estado y de gobierno que no respondan a la voluntad popular. Así, pues, cuando honramos el escudo, estamos honrando a la rebelión como un derecho histórico.
Desde 1958 celebramos el 23 de enero como la victoria de la rebelión cívico-militar contra la dictadura. Es una ratificación de la rebelión como un “derecho histórico” de los venezolanos. Ya no sólo contra el extranjero y contra el desconocimiento de la voluntad popular, sino además contra la tiranía, ilegítima por su origen fraudulento o ilegítima por su violación de la Constitución y de los derechos humanos, como por su perpetuación mediante el subterfugio de la reelección indefinida, negación del principio republicano por excelencia que es la alternancia en el poder.
Desde 1999 el gobierno celebra el 4 de febrero, día de la  fallida rebelión militar de 1992. No fue contra el invasor extranjero, que no lo había. No fue contra el modelo de Estado y forma de gobierno, ya que por el contrario se había iniciado el regreso al Estado Federal con la elección de los gobernadores. No fue contra la tiranía, porque el origen del gobierno no fue un fraude electoral ni en su desempeño violó la Constitución y los derechos humanos. Se invocó otro motivo: corrupción y mal gobierno.
Tenemos, pues, que el derecho natural e histórico de rebelión, pre y supraconstitucional, ya estaba justificado antes de la Constitución de 1999 por estos motivos y bajo estas circunstancias: 1) Para recuperar la independencia y soberanía cuando el país esté bajo el dominio de una potencia extranjera (1810-1811) y, más aún, cuando la misma pretenda la fusión o integración en un solo Estado (1830); 2) Para recuperar el sistema republicano, cuya negación es la reelección indefinida ( el texto original sólo permitía la reelección inmediata por una sola vez, lo cual ya contradecía la tradición constitucional de no-reelección inmediata) y la centralización del poder, negación del Estado Federal (1859); 3) Para recuperar la libertad y la democracia cuando se trate de una tiranía, sea por su origen ilegítimo (fraude electoral o calidad de inelegible) o sea por la violación de la Constitución o  de los derechos humanos(1958); y, 4) Para que rija el bien común cuando el gobierno es ineficiente y corrupto, máxime si ha arruinado al país y empobrecido al pueblo (1992).
En base a estos cuatro supuestos del derecho natural e histórico de rebelión es que debemos interpretar su consagración como derecho constitucional en el Art. 350 de la Constitución con estas palabras: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.”


REFLEXIONES 48                                                                           19-04-14

lunes, 14 de abril de 2014

TÍTERES Y COLABORACIONISTAS SIN MÁSCARAS

Liberación Nacional y No-Reelección (69)

Los estudiantes le habían quitado la máscara democrática a la tiranía de  los títeres de Cuba. Y ahora los títeres nos han hecho el inmenso favor de quitarles la máscara de oposición a los colaboracionistas.
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Cómo terminó de caer la máscara de oposición que se ponían los colaboracionistas:
1.- Es público y notorio que Venezuela ha perdido su independencia porque está bajo el dominio de Cuba, la cual ejerce el gobierno mediante un títere o persona interpuesta; por consiguiente, el que no exige el  rompimiento con Cuba como condición previa a cualquier negociación es un colaboracionista, cómplice de la traición a la patria cometida por los títeres. Y lo es en grado máximo el que no denuncie este hecho en cuanta oportunidad se le presente, más aún en la única de dirigirse a todo el país y a toda América que está en conocimiento de esta realidad y no comprende que la aceptemos sin vergüenza.
2.- Es público y notorio que el Plan de la Patria, puesto en marcha por el gobierno títere, es la tercera etapa del proyecto de implantación del comunismo en Venezuela para convertirla en otra Cuba; en consecuencia, pactar sin exigir su derogación es colaboracionismo.  
3.- Es público y notorio que Fidel de Cuba y Lula de Brasil constituyeron en los años 90 del siglo pasado la Internacional Comunista de América Latina (Foro de Sao Paulo), para suplir en este continente la caída del imperio comunista soviético y reflotar aquí el comunismo y, con este fin, se propusieron apoderarse del petróleo venezolano, que les daría los recursos para financiar la campaña electoral y luego la permanencia indefinida en el poder de todos los partidos comunistas y filo-comunistas de América. Logrado este objetivo fácilmente por la traición a la patria del difunto y sus secuaces, decidieron crear, con dinero venezolano, el sindicato de presidentes llamado UNASUR, cuyo objetivo es asegurar la inamovilidad de sus miembros y su perpetuación en el cargo, generalmente mediante la reelección indefinida, evitando la intromisión de la OEA porque en ella influyen terceros países que no controla todavía la Internacional (p. ej. Estados Unidos, Canadá y México). En consecuencia, todo el que colabore con la intervención de UNASUR, instrumento de la Internacional Comunista,  es un colaboracionista.
4.- Es público y notorio que el gobierno títere está presidido por una persona cuya docilidad a Cuba se han asegurado los malvados hermanos Castro con la reserva de dos secretos personales que guardan. El primero, su partida de nacimiento y las de sus padres, las cuales ocultan los cubanos, posiblemente en combinación el gobierno colombiano (a Walter Márquez le informaron en Bogotá que los folios del libro respectivo fueron arrancados por el G2). El segundo, los detalles de la enfermedad y muerte del difunto desde el 08-12-12 hasta la fecha verdadera de su fallecimiento. La revelación de estos secretos podría acarrear para el títere, no sólo la destitución, sino el enjuiciamiento penal. No exigir la verdad de estos hechos, estando en juego la seguridad nacional por la vulnerabilidad del títere al chantaje de los guardianes del secreto, es colaboracionismo con los cubanos y, en consecuencia, los que pacten o negocien con él sin la revelación del secreto son colaboracionistas.
5.- Es público y notorio que el gobierno títere de Cuba se ha valido de bandas de criminales, junto con guardias nacionales igualmente criminales, para reprimir salvajemente las manifestaciones de estudiantes, causando muertes y lesiones graves, además de torturas y prisiones injustas a los que ha detenido, y por tal motivo ha merecido un repudio de la opinión pública mundial que se ha formado la imagen de que en Venezuela hay una tiranía. Salvar a una tiranía criminal, que además es títere de Cuba, prestándose a un show mediático, es colaboracionismo.
6.- Es público y notorio que los colaboracionistas no promovieron, ni apoyaron, ni mucho menos dirigieron las protestas de los jóvenes, que fueron la causa de la intervención de UNASUR, por lo cual los colaboracionistas carecen de representatividad para negociar o pactar en nombre de los jóvenes; así, además de colaboracionistas, son impostores que trafican políticamente con la sangre de los mártires y el sacrificio de los estudiantes. Los colaboracionistas se apropiaron indebidamente de la lucha de los jóvenes contra quienes han estado siempre, tildándolos de radicales.

Títeres y colaboracionistas se han puesto de acuerdo: acabar con la rebelión popular que comenzó con los estudiantes. Pero los títeres nos han hecho un favor. Le han quitado la careta de oposición a la MUD, que ahora muestra su faz de repugnante colaboracionismo. Ya estamos claros: la unidad debe ser de patriotas, fuera los colaboracionistas.