Advertí que, con la prisión de López, el gobierno
buscaba: 1) Descabezar la resistencia u oposición de calle, que apenas comienza
a manifestarse; y, 2) Dar oportunidad a que los “colaboracionistas”, que son
los dueños de la MUD, retomen el liderazgo perdido y reconduzcan al pueblo a la
sumisión mientras espera una victoria electoral imposible por el ventajismo y
el fraude. Por ello recomendé a la diputada María Corina Machado asumir de
inmediato la jefatura de la resistencia supliendo al preso. Insisto en ello.
Para confirmar que estaba en lo cierto, la MUD está
convocando a una marcha el sábado 22. La convocatoria contradice lo sostenido
antes. La MUD se oponía a la “oposición de calle”, porque entorpece su
cohabitación con la tiranía comunista. Ahora aparece promoviendo una
manifestación, cuando se negaba a ello alegando el riesgo de muerte. ¿No existe
el mismo riesgo en la manifestación de la MUD? Si la manifestación de la MUD no
es repelida con fuego por los “paramilitares comunistas” y los “militares
criminales”, como han sido las protestas de los estudiantes, confirmarían que
es una componenda con la tiranía comunista, que no acepta otra oposición que no
sea la complaciente y entreguista de la MUD. Si a la MUD se le permite la manifestación por las calles, lo
que se le ha negado a los estudiantes, es porque le sirve al gobierno para que
diga ante la comunidad internacional que respeta a la oposición pacífica pero
no a la violenta y fascista, como llama a la “resistencia civil”.
La MUD vino a enterarse ahora que hay “colectivos
armados”. Eso se sabía hace años. ¿Y qué propone? Su desarme. ¿A quién se lo
propone? A quien los armó. ¿Qué le
contestará la tiranía criminal? Vamos a dialogar. Nombren una comisión para
conversar. Los invitará a Miraflores a cantar otra vez el himno con el difunto.
Y después los muertos y heridos se olvidan. Tal vez el criminal Maduro para
engañar a la comunidad internacional ocultará a sus malandros incorporándolos a
la fuerzas paramilitares por excelencia: la Guardia del Pueblo y las milicias, como estaba en sus planes
desde hace tiempo.
Sólo hay un modo de desarmar a los “paramilitares
comunistas”, asesinos con licencia para matar, y no sólo desarmarlos, sino
enjuiciarlos y meterlos en prisión hasta que se pudran. Y ese modo es cambiar
de gobierno. El “paramilitarismo comunista” es de la esencia del régimen. Es su
fuerza de choque, a la cual no puede renunciar. Es la hez o excrecencia de la
sociedad, lo peor del lumpen sin el cual no se sostiene un gobierno de
criminales. Disolver a los “paramilitares” sería, para la tiranía comunista,
como pegarle a su familia. Y el que le pega a su familia se arruina.
REFLEXIONES 32 20-02-14